Conocí la música de Alina Pash hace algunas meses, como otra de esas recomendaciones random que te hace Instagram cuando andas doomscrolleando. Y wau: me voló la cabeza. Hace una mezcla muy mística de hip hop, electrónica y folk ucraniano, e integra en ella identidad cultural, simbolismos de su natal Ucrania y política, porque, aunque la gente tibia lo quiera negar (como la Rosalía) ABSOLÚTAMENTE TODO ES POLÍTICO.
Así que (mi entras me como una rebanada de pastel de red velvet por un cumpleaños de la ofi) les contaré un poco de sus rimas durísimas, místicas… y que en su mayoría tengo que googlear porque no sé ucraniano.

Raíces culturales y simbolismo espiritual
Alina Pash creció en Transcarpatia, una región con una tradición muy marcada y que sigue viva, que no se ha dejado consumir ni desplazar por la voracidad de las potencias culturales de occidente… tal como ya paso en nuestro bizarro y surreal México.
La primera canción suya que escuché fue “Oracle Flower”, la cual, por fortuna, está en su mayoría en inglés, pero la intro tiene unos coros muy místicos en ucraniano, acompañados de lo que hasta a la fecha no sé si es una zanfona o una gaita. Básicamente, habla acerca de rituales y enfrentar la sombra.
La propia Alina ha explicado en entrevistas que su intención es “mezclar lo antiguo con lo nuevo para que no se pierda la esencia”, y que su proyecto busca mantener viva esa conexión con sus raíces dentro de un contexto moderno.

Además, su bio de Spotify está durísima: “Estoy canalizando una curiosidad sin límites hacia la exploración de lo sobrenatural a través del arte, especialmente mediante la música. No tengo límites, no tengo cajas, y no conozco reglas en el proceso creativo porque, cuando me llama, respondo”.
Canciones donde lo personal y lo colectivo se cruzan
Uno de los puntos más interesantes de su música es cómo lo íntimo se conecta con lo colectivo. En “Bitanga”, mezcla lo urbano y lo tradicional, tanto en el ritmo como en la forma de interpretar.
En su EP Amerikraine Dream, aborda temas como la migración, el deseo de salir, las expectativas económicas y la tensión entre lo local y lo global. Es como una mini bio de su experiencia existencial tras mudarse a Disparos Unidos.
Con “Shadows of Forgotten Ancestors”, canción con la que ganó la selección nacional de Ucrania para el funado Eurovision, toma el nombre de una obra clave del cine ucraniano y se apoya en referencias culturales profundas para construir una pieza donde la identidad y la memoria son el eje.

Todo es político x 2
Sobre su trabajo, Alina Pash ha dicho que quiere “mostrar Ucrania tal como es, con su historia, su dolor y su belleza”, una idea que atraviesa varias de sus canciones y que explica por qué su música no se queda en lo superficial.
La dimensión política en su arte no se reduce a decir: “que csm el político x”)”, sino que aparece en sus decisiones creativas, como cantar mayoritariamente en ucraniano, las referencias a su cultura que usa, hablar de sus prácticas espirituales y la manera en la que representa su territorio.
Y, aunque no sepas ni pio de ucraniano, todo esto se siente a través de su música. Honestamente es una artista que, en mi nada humilde opinión, considero que nadie se debe perder. Ojalá algún día venga a México y saque las rimas brujiles.

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