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  • TOP 5 canciones para ir a grafitear colonias fresas con tus panas

    TOP 5 canciones para ir a grafitear colonias fresas con tus panas

    Una de mis mejores y más queridas amigas tiene un hobby muy particular: dibujar cosas en paredes de colonias fresas con spray y/o pintura acrílica a altas horas de la noche, cuidándose de que alguna entidad porcina y/u otra autoridad se acerque a importunar el proceso creativo y solicite una cooperación no voluntaria.

    He ido con ella en varias ocasiones porque why not? y porque una de las maneras más efectivas de reforzar lazos afectivos y sociales es acompañar a la amistad en sus intereses especiales y sumarte a ellos. Y uno de los rituales más importantes previo a rayar paredes es dar el rol en la unidad automotriz buscando el spot perfecto para dejar una bomba (con acento yuca).

    Por ello, hoy les comparto una pequeña selección de las rolitas que solemos escuchar en su carro antes de hacer arte y llenarnos las manos de aerosol negro. Dato curisos: nunca nos han agarrado los puercos, pero sí nos han subido a la patrulla hahah, pero por una anécdota muy curiosa que involucra mi auto, una grúa e ir a hacerla de pedo al MP.

    Fallen Angel (El Poco Maro Drum’n’Bass Remix) – Mitsunorio Ikeda

    No hay mejor forma que iniciar una noche de arte que ir a eso de las 11:00 de la noche en Periférico con este rolón a todo volumen, mientras te chingas tu café de dudosa higiene del Jarocho y vas agitando las latas al ritmo de los beats acelerados y atrabancados de este remix de “Fallen Angel”. ¿Alguna vez vieron Panty & Stocking with Garterbelt? Recomiendo.

    八方来财·因果 – SKAI ISYOURGOD

    Este valedor chino se hizo viral en occidente hace un año porque alguien comenzó a usar sus canciones en TikTok. Ah, pero que joya resultó ser: rimas sobre el budismo y taoísmo. Además, sus canciones tienen un bajo que suena bien tremendo en el estéreo de mi pana.

    Trapstorno – Redimi2

    Pasamos de las rimas filosóficas a las cristianas hahah. Más allá de las connotaciones religiosas que puedan tener estos bros temerosos del dios judeocristiano (o acaso es en realidad Yaldabaoth, el Demiurgo…?), sí están duras sus rolas. Aunque eso sí (y les toca soportar, triponas), tienen en ocasiones severos delirios de persecución.

    Candy – Plan B

    Es un clásico del bellakeo, el perreo y toda actividad no apta para señoras panistas. “Candy” es un himno transgeneracional perfecto para cada ocasión. No hay nada más que decir, excepto: “luny-luny-tuuunes”.

    Supreme – Gost

    No hay mejor manera para cerrar la noche y huir a toda velocidad de la zona donde se dejó el lienzo fresco que con esta canción del recién fallecido Gost. Potente, con un beat acelerado y una voz suave que se funde a la perfección, “Supreme” es una de las mejores canciones que nos lega James Lollar.

  • La interesante pero extraña música hecha por plantas y hongos

    La interesante pero extraña música hecha por plantas y hongos

    Tengo amistades que son musicxs expertos que tocan con maestría instrumentos como la guitarra, el piano, la flauta e incluso cosas muy exóticas como el arpa de pedales (la cual ni me dejan agarrar porque son carísimas). Pero son contadas las personas que optan por aprender a ejecutar cosas que van más allá de lo que “encaja en sociedad”, como plantas y hongos.

    Y no me refiero a veganxs que echan sus bombastic side eyes cuando les dices de unos tacos o gente que se mete sustancias, sino a personas que verdaderamente han decidido explorar las posibilidades creativas que estos organismos vivos permiten (con o sin su consentimiento… no sé, no hablo vegetaliano)

    ¿Qué es la biosonificación?

    Varios artistas y colectivos al rededor del mundo han comenzado a trabajar con sus impulsos bioeléctricos de plantas y hongos como materia prima sonora. Lo que hacen es capturan esas microvariaciones provocadas cambios en la luz, humedad, contacto, etc., y las traducen en señales digitales que después se convierten en sonido.

    Ese proceso se llama biosonificación y básicamente consiste en tomar datos eléctricos de organismos vivos y transformarlos en notas, ritmos o texturas. A continuación, voy a hablar de algunos de esas interesantes, pero extrañas (Pati Chapoy referencia) creaciones artísticas poco convencionales.

    Data Garden y PlantWave

    Quién quizá podría tomarse como pionero en esto es el colectivo Data Garden. Estos panas sacaron un dispositivo llamado PlantWave. Es un sistema se conecta a hojas, tejidos vegetales y/o hongos mediante sensores que registran cambios en la conductividad eléctrica del organismo.

    Los datos obtenidos se convierten en señales MIDI y luego en sonido. Par ano entrar en detalles muy técnicos, con sus algoritmos y demás cosos de artistas formaron Data Garden Quartet, un performance musical en el que hacen composiciones musicales tomando de base la información obtenida de plantas tropicales.

    Mileece

    Otra experta en el tema es la artista británica Mileece, quien se fue a algo más inmersivo. Su trabajo usa señales de plantas para generar paisajes sonoros que evolucionan según la actividad biológica y las condiciones del espacio.

    Su take en la la biosonificación se enfoca más en la textura, la duración, la densidad y la forma en la que un organismo altera una atmósfera sonora.

    Scenocosme

    Por otro lado, el colectivo francés Scenocosme empuja esta práctica hacia la interacción directa, o sea, manosean a las plantas para ver cómo esto afecta el sonido generado. Su sistema registra la variación eléctrica provocada por el contacto y la convierte en respuesta sonora en tiempo real.

    Estos individuos, más que hacer música, hacen como instalaciones artísticas y los sonidos que hacen sus plantas remiten a llamados de animalitos. Muy interesante la netflix.

    Modern Biology

    El proyecto Modern Biology, de Tarun Nayar, tiene unas rolas bien chiditas. Su propuesta ofrece piezas de ambient y electrónica que fácilmente podrían ser la banda sonora de cualquier videojuego. Me imagino que, en hongos, sus canciones te pueden hacer tener un trip peculiar, por así decirlo.

    Yuma Project

    Buscando quién en México hacía algo por el estilo me encontré con los duranguenses Yuma Project. este colectivo trabaja directamente con plantas y hongos para generar música en vivo. Lo hacen conectando sensores a organismos para captar sus impulsos eléctricos y traducirlos en sonido.

    Además, le suman a esto bajo, batería, saxofón y voz. Lit es una banda en la que parte de la orquesta podrían ser las suculentas y los cactus que dejaste morir en tu casa por exceso de cuidado.

  • Top 5 canciones para que te ganen los pensamientos intrusivos y choques en el tráfico

    Top 5 canciones para que te ganen los pensamientos intrusivos y choques en el tráfico

    A nadie le gusta perder ni siquiera 10 minutos en el tráfico. Pero, lastimosamente, la movilidad en la ciudad nació muerta. Uno ha aprendido a ser zen y disfrutar incluso del proceso que implica trasladarse de su casa a la oficina a las 8:00 am y en la noche de regreso, aunque el trayecto, que pudo haber sido de 25 minutos, se infle a una hora por la gran cantidad de carros que van a la misma zona que tú (ya dennos home office alv).

    Hay momentos en los que se te bota la canica y empiezas a tener pensamientos intrusivos, como los del meme del pato Lucas fachero de “todos ustedes contra mi solo”. Entre ellos, las ganas de perrearle intensamente al carro de enfrente para que se apure. Por fortuna, uno logra controlarse, porque pues que cringe ser de esos panas que apenas y se rosan y ya hicieron un desmadre por nada.

    Si tú eres de esas personas (y de las que cuando apenas cae una par de gotas de llovizna y sienten la necesidad de chocar), aquí te dejo mi top de canciones con las que me les dejaría ir a todos los carros de enfrente si tuviera un monster truck o un tanque.

    *Btw amix, si te enoja el tráfico: ve a terapia, hay cosillas ahí que tienes que chambear. O usa el metro.

    “Speed or Perish” – Carpenter Brut

    Bueno, esta canción del carpintero bruto literalmente se llama “velocidad o perece”, so creo que no tengo que explicarla demasiado. Además, el video, absoluto cine 🚬 dirigido por Seth Ickerman, es literal sobre carreras mortales.

    “Don’t Stop the Music” – Lou Grant

    Honestamente, cualquier canción de eurobeat que haya sido parte de la banda sonora de Initial D es perfecta para pisar el acelerador hasta el fondo y tratar de derrapar en las curvas de Río Churubusco (haya otros carros o no). Pero esta en específico es una de mis favs.

    “Public Enemy No. 1” – Megadeth

    El video de esta canción muestra a unos chimpancés robando, baleando gente y comiendo plátanos. Y literalmente en el coro dice “un carro robado, ando en fuga”, y qué mejor frase para fingir que eres un monki malandro que se acaba de chacalear un auto y dejártele ir al wey que está enfrente todo estresado porque si llega 10 minutos tarde le descuentan el día.

    “Blue (Da Ba Dee)” – Eiffel 65

    Dato curioso #1: una vez choqué mientras esta canción sonaba en el estéreo por ir en la p3nd3ja. Solo por eso la meto hahaha.

    Dato curioso #2: esta canción habla acerca de la depresión.

    “Slave 2 the Grind” – BEX

    Esta canción lit habla acerca del grindeo diario en un trabajo que te tiene hasta la coronilla y en el que te sientes atrapado, cual el Sísifo subiendo su piedra diario para que se le resbale al wey al terminar su jornada laboral y al otro día tenga que hacer exactamente lo mismo… 5 días a la semana, menos feriados. Es probable que, si estás en un jale que odias y no encuentras algo más decente, te den ganas de chocar nomás para variarle un poco a tu triste rutina. Date.

  • Alina Pash: brujería, política y resistencia cultural

    Alina Pash: brujería, política y resistencia cultural

    Conocí la música de Alina Pash hace algunas meses, como otra de esas recomendaciones random que te hace Instagram cuando andas doomscrolleando. Y wau: me voló la cabeza. Hace una mezcla muy mística de hip hop, electrónica y folk ucraniano, e integra en ella identidad cultural, simbolismos de su natal Ucrania y política, porque, aunque la gente tibia lo quiera negar (como la Rosalía) ABSOLÚTAMENTE TODO ES POLÍTICO.

    Así que (mi entras me como una rebanada de pastel de red velvet por un cumpleaños de la ofi) les contaré un poco de sus rimas durísimas, místicas… y que en su mayoría tengo que googlear porque no sé ucraniano.

    Alina Pash

    Raíces culturales y simbolismo espiritual

    Alina Pash creció en Transcarpatia, una región con una tradición muy marcada y que sigue viva, que no se ha dejado consumir ni desplazar por la voracidad de las potencias culturales de occidente… tal como ya paso en nuestro bizarro y surreal México.

    La primera canción suya que escuché fue “Oracle Flower”, la cual, por fortuna, está en su mayoría en inglés, pero la intro tiene unos coros muy místicos en ucraniano, acompañados de lo que hasta a la fecha no sé si es una zanfona o una gaita. Básicamente, habla acerca de rituales y enfrentar la sombra.

    La propia Alina ha explicado en entrevistas que su intención es “mezclar lo antiguo con lo nuevo para que no se pierda la esencia”, y que su proyecto busca mantener viva esa conexión con sus raíces dentro de un contexto moderno.

    Alina Pash

    Además, su bio de Spotify está durísima: “Estoy canalizando una curiosidad sin límites hacia la exploración de lo sobrenatural a través del arte, especialmente mediante la música. No tengo límites, no tengo cajas, y no conozco reglas en el proceso creativo porque, cuando me llama, respondo”.

    Canciones donde lo personal y lo colectivo se cruzan

    Uno de los puntos más interesantes de su música es cómo lo íntimo se conecta con lo colectivo. En “Bitanga”, mezcla lo urbano y lo tradicional, tanto en el ritmo como en la forma de interpretar.

    En su EP Amerikraine Dream, aborda temas como la migración, el deseo de salir, las expectativas económicas y la tensión entre lo local y lo global. Es como una mini bio de su experiencia existencial tras mudarse a Disparos Unidos.

    Con “Shadows of Forgotten Ancestors”, canción con la que ganó la selección nacional de Ucrania para el funado Eurovision, toma el nombre de una obra clave del cine ucraniano y se apoya en referencias culturales profundas para construir una pieza donde la identidad y la memoria son el eje.

    Alina Pash

    Todo es político x 2

    Sobre su trabajo, Alina Pash ha dicho que quiere “mostrar Ucrania tal como es, con su historia, su dolor y su belleza”, una idea que atraviesa varias de sus canciones y que explica por qué su música no se queda en lo superficial.

    La dimensión política en su arte no se reduce a decir: “que csm el político x”)”, sino que aparece en sus decisiones creativas, como cantar mayoritariamente en ucraniano, las referencias a su cultura que usa, hablar de sus prácticas espirituales y la manera en la que representa su territorio.

    Y, aunque no sepas ni pio de ucraniano, todo esto se siente a través de su música. Honestamente es una artista que, en mi nada humilde opinión, considero que nadie se debe perder. Ojalá algún día venga a México y saque las rimas brujiles.

  • No Straight Roads: cuando el rock y el EDM se echaron un tiro

    No Straight Roads: cuando el rock y el EDM se echaron un tiro

    Hoy en una entrega nueva de “videojuegos que compré solo por su música” (al parecer me va a dar para una serie larga), hablaré de No Straight Roads, una joyita indie cuya trama literalmente se centra en la lucha entre el rock y el EDM (y sus derivados).

    Y no podía dejar de hablar de la mezcla interesante que tiene este juego con su apartado musical, porque honestamente tiene unos temazos que sería un crimen contra la humanidad si no los comparto.

    ¿No caminos derechos?

    No Straight Roads fue desarrollado por el estudio malasio Metronomik y publicado en 2020. Desde su concepción, el proyecto apostó por construir un juego donde la música fuera el centro de toda la experiencia. La historia sigue a Mayday y Zuke, los integrantes de la banda Bunk Bed Junction, la cual, tras de fracasar en una audición organizada por NSR, la disquera malvada/empresa que controla la energía de Vinyl City, que además domina la vida cultural de la ciudad a través del EDM.

    Nuestros panas no soportaron y por ello deciden enfrentarse al sistema y comenzar una revolución de dos pelados. Para ello, van a cantarle un tiro a cada uno de los artistas (esbirros de NSR), que controlan los distritos de la ciudad, para así devolverle espacio al rock y romper con la hegemonía de la electrónica, la cual, al parecer, aquí es de derecha alienada. Básicamente, el juego es una boss rush.

    Música hasta para aventar

    La banda sonora de No Straight Roads incluye una amalgama de talentos que nos dan un soundtrack variado, rico y versatil. Entre los artistas que participan están James Landino, Funk Fiction, Falk Au Yeong y Andy Tunstall, y cuenta con los aportes de Masahiro “Godspeed” Aoki, RoboRob, Tokyo Machine, Shota Nakama, Nikki Simmons, Ai Yamamoto, Az Samad, Clyde Rabatel Zapata y Tony Ann.

    Lo interesante es que cada tema principal de un jefe tiene tres versiones: la estándar, la rock y la EDM, y sí, son muy distintas entre sí. Además, la forma en la que te las van soltando es de acuerdo a que tanto haz avanzado en una pelea.

    Hay jefes que están completamente construidos desde un lenguaje musical específico. Por ejemplo, DJ Subatomic Supernova tiene con una base de electrónica progresiva que escala en intensidad conforme avanza el combate, con drops marcados y cambios de ritmo que acompañan cada fase.

    Mientras tanto, en el caso de Sayu, la pelea arranca como un tema muy drum ‘n bass kawaii; al pasar al la versión rock suena mucho como a opening de anime, pero lo GOD viene cuando entra la EDM: es fokin vaporwave 100/10.

    Otro caso es EVE, cuya batalla está montada sobre un pop electrónico más pulido, con estructura de canción comercial y una presencia muy marcada de sintetizadores, acorde a su personaje. Además, que cada una de sus versiones refleja la emotividad que el personaje tiene dentro de la trama.

    No Straight Roads es un juego corto, pero con mucha rejugabilidad. Además su música es uno de sus principales atractivos. Recomiendo 100% y lo mejor es que está en todas las plataformas.

  • Cómo Initial D revivió al Eurobeat y lo hizo el himno del drifting

    Cómo Initial D revivió al Eurobeat y lo hizo el himno del drifting

    Años antes de que existiera la icónica y memeica (invento palabras y la 🧀) “Tokyo Drift” de los Teriyaki Boyz, y muchas décadas previas a que Toretto y su familia viajaran al espacio en sus autos tuneados en la saga de Rápido y Furioso, existía lo que es hasta la fecha es LA OBRA acerca de carreas y drifting: Initial D, manga y anime que, posiblemente no han visto, pero es muy probable que hayan escuchado alguno de los rolones que conforman su OST: lo mejor del durísimo eurobeat.

    Pero, ¿Qué diantres es el eurobeat? Si haz ido al Patrick Miller posiblemente ya lo bailaste, pero sino acá te cuento por qué es tan GOD y cómo fue que salió del olvido y del nicho gracias, justamente, a una caricatura de monas chinas de carreras.

    ¿Qué es el eurobeat?

    El eurobeat nació en Europa en los ochenta como una derivación acelerada, atrabancada y a todo gas del italo disco: sintetizadores brillantes, baterías frenéticas y voces dramáticas que cantaban sobre velocidad, amor cursi, deseo y/o noches interminables. Lastimosamente, con el paso del tiempo, la electrónica lo fue relegando en las discos y poco a poco fue quedando en el olvido dentro del mainstream.

    Pero, mientras Europa lo dejaba atrás, por algún motivo, en Japón les ultra mega encantó. El sello Avex impulsó durante años la serie de compilaciones Super Eurobeat, una colección interminable de discos que mantuvo vivo el género dentro de los clubes nipones.

    Pese a ello, el eurobeat seguía siendo muy de nicho… hasta que la nación del fuego atacó en 1998: ese año se estrenó Initial D, la adaptación animada del manga de Shuichi Shigeno.

    Cuando el drifting encontró su banda sonora

    La historia sigue a Takumi Fujiwara, un joven que trabaja ayudando en el negocio familiar repartiendo tofu por carreteras de montaña. Lo que comienza como algo random devela algo peculiar: Takumi es un as al volante y un maestro del drift. Corte a: comeniza a competir en carreras clandestinas, justo como las de Reto Tokio.

    La cuestión es que la banda sonora de Initial D estaba conformada exclusivamente de los mayores éxitos del eurobeat: ver al Takumi driftear en el cerro con su icónico Toyota AE86 Trueno al acelerado ritmo te rolones como “Don’t stop the music”, “Heatbeat” y “Deja Vu”… uffas, cine absoluto 🚬.

    Como diría ChatGpt: “no fue casualidad”: el ritmo del eurobeat hacía match a la perfección con la sensación de velocidad del drifting y cada canción parecía amplificar la tensión de las carreras; los beats marcaban el pulso constante que acompañaba los derrapes, mientras que los sintetizadores empujaban la escena hacia adelante y generaban ese suspenso respecto a quién iba a salir avante (obvio el Takumi, tenía al guion de su lado).

    De música de nicho a símbolo cultural

    Cuando Initial D empezó a circular internacionalmente en los 2000, el eurobeat viajó con ella y ¡pum!, explotó la tacha. Las canciones comenzaron a aparecer en foros y comunidades de fans, al grado de que el género y el drifting se volvieron indisolubles.

    Con el paso de los años, y con la llegada de YouTube y las redes, fans comenzaron a compartir memes y edits del anime con las canciones, reviviendo así a un género musical que muchos creían extinto.

    Hoy es casi imposible separar al eurobeat de Initial D. Lo que comenzó como música de discotecas italianas se convirtió en el sonido definitivo del drifteo. Por ello, les dejo mi top 10 de canciones de eurobeat, para que las pongan cuando vayan por La Pera y rompan esa curva con estilo.

    TOP canciones de eurobeat para driftear en el cerro con estilo

    • Deja Vu — Dave Rodgers
    • Running in the 90s — Max Coveri
    • Night of Fire — Niko
    • Gas Gas Gas — Manuel
    • Beat of the Rising Sun — Dave Rodgers
    • Speedy Speed Boy — Marko Polo
    • Remember Me — Leslie Parrish
    • Don’t Stop the Music — Lou Grant
    • Heartbeat — Nathalie
    • Killing My Love — Leslie Parrish

  • Lyria 3 de Google y la erosión del oficio musical

    Lyria 3 de Google y la erosión del oficio musical

    Google presentó Lyria 3, el nuevo modelo de música generativa desarrollado por Google DeepMind, capaz de crear canciones completas (con letra, voz e instrumental) a partir de un prompt o incluso de una imagen subida por el usuario. La herramienta está integrada en Gemini y marca un paso más en la carrera por automatizar la creatividad (turbio).

    Según ha explicado Google, Lyria 3 no solo “mejora” la calidad del audio respecto a versiones anteriores, sino que introduce capacidades multimodales: puede “interpretar” imágenes y convertirlas en piezas musicales coherentes con la atmósfera visual. El salto no es técnico únicamente. Es conceptual.

    O sea, muy chido y todo, pero la IA está haciendo aquello que, en teoría, íbamos a hacer nosotros tras poner a chambear a los robots: el trabajo creativo. Y eso no nos gusta a muchos por las implicaciones éticas y artísticas que y tendrá.

    En 2023 y 2024, más de 200 artistas, como Billie Eilish y Stevie Wonder, firmaron una carta pública impulsada por la Artist Rights Alliance exigiendo regulaciones claras sobre el uso de IA en la música y denunciando el entrenamiento de modelos con obras protegidas sin consentimiento explícito.

    La preocupación no es hipotética: varias investigaciones de medios como Rolling Stone y The Guardian han documentado cómo modelos generativos han sido entrenados con grandes volúmenes de música existente, lo que ha desatado litigios en Estados Unidos y Europa.

    Además, el caso de canciones generadas por IA que imitaban voces de artistas, como FlowGPT que hizo llorar a Bad Bunny (aunque sí tenía unos temazos, la verdad) evidenció que la tecnología ya te puede reemplazar, sorta. Bueno, y si lo sumas con los deep fakes, las posibilidades son muuuuy turbias.

    Lyria 3 sí va a ser una herramienta divertida que te permita crear una balada sobre tu perro cojo o un perreito bien marrano basado en una de tus fotos familiares. Incluso le va a brindar posibilidades de creación a quienes no tienen conocimientos ni educación musical. Pero a qué costo.

    ¿Desaparecerán los músicos? claro que no, pero lo que sí sucederá es una erosión gradual del valor del oficio. La música hecha por humanos (al igual que cualquier expresión artística) implica tiempo, aprendizaje, error, vida y contexto. La música generada por IA implica velocidad, eficiencia y predicción estadística basada en patrones previos.

    Cuando cualquiera puede generar una “canción profesional” en segundos sin saber armonía, sin tocar un instrumento y sin escribir una línea, la experiencia artística se transforma en producción de contenido. El proceso deja de importar. Solo importa el resultado inmediato. Pero, seamos honestos, disfrutar del proceso es lo que le da sabor a la vida misma.

    No obstante, da curiosidad ver qué será el nuevo Tralalero Tralalá en versión auditiva. ¿Nos acercamos cada día más a una distopía tecnológica? Ya estamos ahí, viejx. Pero, al menos queda un consuelo: la IA jamás superará lo random de la mente mexicana, alv viejones.

  • Carpenter Brut acelera con “Speed or Perish”: synthwave cyberpunk bien caótico

    Carpenter Brut acelera con “Speed or Perish”: synthwave cyberpunk bien caótico

    Carpenter Brut no hace canciones, construye escenas caóticas de acción e historias en formato sonoro. Y en “Speed or Perish”, el tercer sencillo de Leather Temple, lo deja claro: esto es nuevo cyberpunk que le mundo necesitaba: colores neón, explosiones, sintos durísimos y resistencia ante el sistema.

    Franck Hueso, el Carpenter Brut, lleva más de una década construyendo un universo donde el synthwave no es estética retro que solo suena bonito, sino que plasma la tensión, el metal, distopía en fusión con el terror, el slasher y la ciencia ficción, en especial el cyberpunk: ciudades arrasadas, máquinas dominando el espectáculo y humanos convertidos en combustible del entretenimiento.

    “Speed or Perish” no tiene letra porque no la necesita. Es instrumental y se te instala directo en el cerebro: sintetizadores propulsivos, golpes electrónicos, guitarras distorsionadas y un ritmo acelerado que no baja la velocidad… el sueño de todo tdahero.

    El videoclip es dirigido por Seth Ickerman y es una joya: muestra una masacre a alta velocidad: cuchillas, disparos, choques y el consumo de la vida humana como insumo del entretenimiento y el control de masas. La cámara vertiginosa no se detiene y la sangre no se estiliza. Es una distopía donde la adrenalina es la narrativa y el caos es la única constante.

    La canción forma parte de Leather Temple, disco que sale el 27 de febrero y cierra la trilogía conformada por Leather Teeth y Leather Terror.

    Musicalmente, Leather Temple promete un sonido más rítmico, más directo y más saturado, con una atmósfera noventera electro-industrial que conecta con el ADN cyberpunk clásico: beats afilados, capas distorsionadas y una sensación permanente de colapso inminente. Cada track funciona como una secuencia dentro de un mundo que ya está cayendo.

    Carpenter Brut no redefine el synthwave: él es el synthwave. Además, lo empuja hacia el metal industrial y lo instala en un paisaje cyberpunk donde la velocidad es la única droga que necesitamos.

    100/10 alch.

  • Budaya apuesta por el amor no posesivo en “Querer (Sin Querer Tener)”

    Budaya apuesta por el amor no posesivo en “Querer (Sin Querer Tener)”

    Budaya, el proyecto conformado Maya Piña y Tulio Almaraz, presenta “Querer (Sin Querer Tener)”, una colaboración con Wet Baes (Andrés Jaime) en la que explora el acto de amar sin convertir al otro en propiedad, a través de una fusión de electrónica rica, melódica y popera.

    Musicalmente, la canción cuenta con bases electrónicas limpias, capas atmosféricas y un enfoque emocional fiestero que no cae en dramatismo. La producción de Wet Baes aporta pulso y textura, pero sin desplazar la identidad del dúo. “Querer (Sin Querer Tener) se mantiene en ese punto medio entre electropop y house suave perfecto para toda ocasión.

    Líricamente, el tema gira en torno a una idea concreta: amar sin intentar poseer, no desde el cliché del desapego frío, sino desde la aceptación de que las relaciones cambian y que el crecimiento personal no siempre coincide con la permanencia. El concepto es simple: querer sin convertir el afecto en propiedad o autoridad.

    “Querer (Sin Querer Tener)” no busca romper moldes ni marcar época, sino que pretende dar un mensaje sumamente relevante en un contexto en el que las ideologías tóxicas de derecha van al alza, al mismo tiempo que te pone a bailar suavecito con su feeling lleno de groove.

  • ¿Qué es PLUR y por qué define al EDC?

    ¿Qué es PLUR y por qué define al EDC?

    En el Electric Daisy Carnival (o EDC para los compas) hay algo que no aparece en el lineup ni en los horarios. No está en los flyers ni se anuncia en pantallas gigantes, pero atraviesa todo el festival y es parte primordial de la fiesta. Es eso que hace que un desconocido te abrace, que alguien te pase agua sin preguntarte nada, que no tengas que explicar quién eres ni cómo te ves… que tires cotorreo como si los demás fueran familia. Esa lógica tiene nombre: PLUR.

    No es solo un lema kawaii. Es un código de convivencia que viene de mucho antes de que el EDC fuera un fenómeno global y que sigue marcando la diferencia entre un festival masivo cualquiera y una experiencia que se vive como comunidad.

    PLUR: más que siglas, una forma de estar

    PLUR viene de Peace, Love, Unity, Respect (paz, amor, unidad y respeto, para los que no hablan inglés). Cuatro palabras simples que, juntas, explican por qué en un EDC las reglas no siempre están escritas, pero casi todos las entienden.

    La idea nace en la escena rave underground de Estados Unidos en los años noventa, cuando las fiestas electrónicas todavía eran espacios autogestionados y frágiles. Ahí, figuras como Frankie Bones empezaron a insistir en algo básico: si el espacio es de todos, hay que cuidarlo entre todos.

    Primero fue paz, amor y unidad. El respeto llegó después, cuando la escena creció y fue necesario dejar claro que nadie estaba por encima de nadie.

    PLUR no se pensó como discurso. Se pensó como práctica.

    Cómo se vive PLUR en el EDC

    En el EDC, PLUR no se explica: se vive. Aparece en gestos pequeños que, sumados, cambian la experiencia completa del festival.

    El intercambio de kandi —pulseras hechas a mano— no es folclor ni algo salido del k-pop. Es una forma de romper el hielo entre extraños. Ofrecer agua, espacio o ayuda no es heroicidad: es parte del ambiente. Vestirte, bailar o expresarte como quieras no es provocación: es normalidad que no entiende la gente presa del qué dirán y temerosa de ser sí misma.

    Por eso, incluso con cientos de miles de personas, el EDC suele sentirse menos agresivo que otros eventos masivos. Hay una idea compartida: si alguien no está bien, no se le ignora.

    Por qué PLUR sigue siendo central en el EDC

    Desde Pasquale Rotella, creador de Insomniac Events, PLUR no se ha tratado como un adorno cultural. Es parte estructural del festival. El EDC no se plantea solo como un lugar para ver DJs, sino como un espacio donde la experiencia colectiva importa tanto como la música.

    Eso explica por qué, aun con producciones gigantes, fuegos artificiales y escenarios monumentales, el discurso interno del festival sigue apuntando a lo mismo: conexión, cuidado y comunidad. No como promesa, sino como expectativa compartida.

    ¿Cuándo es el EDC México 2026?

    El EDC México 2026 será los días 20, 21 y 22 de febrero en el Autódromo Hermanos Rodríguez, en la Ciudad de México.

    Serán tres días de música electrónica, múltiples escenarios y una producción diseñada para sostener algo más grande que un cartel de artistas. Porque en el EDC, PLUR no es nostalgia rave: es la razón por la que, año con año, miles de personas vuelven al mismo lugar a encontrarse con desconocidos que, por unas horas, dejan de serlo.