No Straight Roads: cuando el rock y el EDM se echaron un tiro

No Straight Roads: cuando el rock y el EDM se echaron un tiro

Hoy en una entrega nueva de “videojuegos que compré solo por su música” (al parecer me va a dar para una serie larga), hablaré de No Straight Roads, una joyita indie cuya trama literalmente se centra en la lucha entre el rock y el EDM (y sus derivados).

Y no podía dejar de hablar de la mezcla interesante que tiene este juego con su apartado musical, porque honestamente tiene unos temazos que sería un crimen contra la humanidad si no los comparto.

¿No caminos derechos?

No Straight Roads fue desarrollado por el estudio malasio Metronomik y publicado en 2020. Desde su concepción, el proyecto apostó por construir un juego donde la música fuera el centro de toda la experiencia. La historia sigue a Mayday y Zuke, los integrantes de la banda Bunk Bed Junction, la cual, tras de fracasar en una audición organizada por NSR, la disquera malvada/empresa que controla la energía de Vinyl City, que además domina la vida cultural de la ciudad a través del EDM.

Nuestros panas no soportaron y por ello deciden enfrentarse al sistema y comenzar una revolución de dos pelados. Para ello, van a cantarle un tiro a cada uno de los artistas (esbirros de NSR), que controlan los distritos de la ciudad, para así devolverle espacio al rock y romper con la hegemonía de la electrónica, la cual, al parecer, aquí es de derecha alienada. Básicamente, el juego es una boss rush.

Música hasta para aventar

La banda sonora de No Straight Roads incluye una amalgama de talentos que nos dan un soundtrack variado, rico y versatil. Entre los artistas que participan están James Landino, Funk Fiction, Falk Au Yeong y Andy Tunstall, y cuenta con los aportes de Masahiro “Godspeed” Aoki, RoboRob, Tokyo Machine, Shota Nakama, Nikki Simmons, Ai Yamamoto, Az Samad, Clyde Rabatel Zapata y Tony Ann.

Lo interesante es que cada tema principal de un jefe tiene tres versiones: la estándar, la rock y la EDM, y sí, son muy distintas entre sí. Además, la forma en la que te las van soltando es de acuerdo a que tanto haz avanzado en una pelea.

Hay jefes que están completamente construidos desde un lenguaje musical específico. Por ejemplo, DJ Subatomic Supernova tiene con una base de electrónica progresiva que escala en intensidad conforme avanza el combate, con drops marcados y cambios de ritmo que acompañan cada fase.

Mientras tanto, en el caso de Sayu, la pelea arranca como un tema muy drum ‘n bass kawaii; al pasar al la versión rock suena mucho como a opening de anime, pero lo GOD viene cuando entra la EDM: es fokin vaporwave 100/10.

Otro caso es EVE, cuya batalla está montada sobre un pop electrónico más pulido, con estructura de canción comercial y una presencia muy marcada de sintetizadores, acorde a su personaje. Además, que cada una de sus versiones refleja la emotividad que el personaje tiene dentro de la trama.

No Straight Roads es un juego corto, pero con mucha rejugabilidad. Además su música es uno de sus principales atractivos. Recomiendo 100% y lo mejor es que está en todas las plataformas.

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