El City Pop japonés es uno de los géneros musicales que más me gustan en este mundo al borde del colapso y la WW3. Y justamente uno de sus máximos exponentes es Tatsuro Yamashita, el rukaleto de Mariya Takeuchi, otra de las personalidades más influyentes de la música japonesa.
Las que quizás son mis canciones favoritas de él son “Sparkle”, “Magic Ways”, “Ride On Time”, “and “Fragil” y “Love Space”. Todas las anteriores, a excepción de la de las chispitas, comparten algo muy peculiar: no están disponibles de manera oficial (o legal) en plataformas de streaming o digitales. ¿Por qué? Porque a este señor le caga que su música exista en internet.

Desde hace ya muchos años, Yamashita ha dejado claro que no quiere que su influyente arte esté en plataformas digitales, pues siempre ha trabajado bajo un control riguroso de su música: la produce, arregla y supervisa cada detalle.
Para el tío Yamashita, subir su catálogo a internet implica ceder parte de ese control a sistemas sobre los cuales no tienen control. Por ello, gran parte de su discografía solo puede ser disfrutada a través de formatos físicos que forzosamente hay que importar de Japón y pueden ser muy caros.
Pero en el mundo existe una gran cantidad de buenos bucaneros que se han dado a la tarea de subir su hermosa música a todas las plataformas de maneras en las que los algoritmos de derechos de autor no han sido capaces de detectarlas, porque a cada rato las tumban.
Si uno tiene la paciencia suficiente, es posible encontrar joyas como “Fragile” a manera de podcasts o con nombres que no tienen mucho sentido, pero muy necesarias para democratizar su música. En el caso específico de esta canción, seguro la haz escuchado en TikTok, pues es uno de los audios por excelencia del hopecore, en específico el que muestra reflexiones del manga Vagabond.
¿Acaso Tatsuro Yamashita hace corajes cuando le dicen: “ewe, volvieron a subir Spacy a YouTube por quincuagésima vez? Seguramente sí, pero va a atener que soportar, porque muchas personas creemos que la cultura y el arte no pueden ser únicamente disfrutados por aquellos con dinero, sino que todos deben de tener el derecho a acceder a ella, en especial cuando el modelo actual de negocio se centra literalmente en sangrar a los consumidores: ya ni siquiera somos poseedores de las cosas, sino que tenemos que literalmente pagar una renta digital.
Además, le pese a quien le pese, la distribución no oficial de productos culturales en la web es una forma de conservación. Internet Archive se ha encargado de resguardar y mantener vivas muchas cosas que las hambreadas compañías dejaron morir, como una gran parte de la biblioteca de la PS2.
Así que, cuando veas que volvieron a tumbar las canciones de Tatsuro Yamashita de Youtube, haz patria humanidad (o como se diga) y vuélvelas a trepar alv.

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