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  • “Bury the Light”: el impacto cultural de Vergil de Devil May Cry 5 en el shitpost

    “Bury the Light”: el impacto cultural de Vergil de Devil May Cry 5 en el shitpost

    A estas alturas es muy poco probable (pero no imposible) que no hayas escuchado “Bury the Light” , el tema de Vergil en Devil May Cry 5. Es una canción épica que, además de hablar de su lore, se ha convertido en un fenómeno y una fuente de memes que serán estudiados en años por como parte fundamental de la cultura pop.

    Compuesta por Casey Edwards e interpretada por Victor Borba, la canción apareció en 2020 con Devil May Cry 5: Special Edition, la versión del juego que finalmente permitía usar a Vergil como personaje jugable. Con casi diez minutos de duración, es una de los temas peak de la historia de los videojuegos. y el metal progresivo.

    Guitarras densas, coros épicos, cambios de ritmo constantes y una letra que parece escrita desde la mente del propio Vergil construyen una pieza que mezcla drama, poder y fatalismo: alguien que renuncia a su humanidad para abrazar su poder demoniaco. El coro tiene además una línea que lo cambió todo: : “I am the storm that is approaching.”

    La canción que encapsula a Vergil

    Dentro de la narrativa de Devil May Cry, Vergil siempre ha sido el contrapunto perfecto de Dante. Si Dante representa el caos y la irreverencia, Vergil encarna la obsesión por el poder y la disciplina absoluta. “Bury the Light” toma ese conflicto interno y lo convierte en música.

    La letra gira alrededor de la idea de enterrar la humanidad para abrazar el poder demoníaco, algo que define por completo la filosofía del personaje. La música sigue ese mismo arco emocional: comienza casi contemplativa, crece lentamente con capas de guitarras y sintetizadores, y termina estallando en una tormenta sonora que parece hecha para acompañar una batalla final.

    De soundtrack a fenómeno cultural

    Pero más allá de que esté bien épica “Bury the Light” se convirtió en un meme entre los fans de DMC5 comenzaron a apropiarse de ella. Comenzaron a sacar edits de Vergil caminando con calma antes de una pelea, montajes absurdos y videos de peleas épicas comenzaron a circular por YouTube, TikTok y Reddit acompañados por el mismo momento de la canción: la entrada de la frase “I am the storm that is approaching.”

    @mau_lisha117 sunflower in the storm 🌻⛈🌧🌪#devilmancry #imthestormthatisapproaching #fyppppppppppppppppppppppp #funny #fypシ #foryou #fyp #memestiktok ♬ Bury the Light – user

    Ese fragmento terminó convirtiéndose en una especie de señal universal de que algo absurdamente épico está a punto de ocurrir.

    Pero con el tiempo todo evoluciona y el meme también: la legendaria silla de plástico de Vergil. En muchos edits el personaje aparece sentado tranquilamente en una silla blanca de patio toda random justo antes de su pelea de jefe. Cabe destacar que la silla no está en el juego original, pero a algún moder se le ocurrió ponérsela por los LOLs. Absoluto cine 🚬.

    Hoy “Bury the Light” ocupa un lugar extraño y fascinante dentro de la música de videojuegos. Es al mismo tiempo soundtrack, canción de metal, meme y símbolo cultural no solo del fandom de Devil May Cry, sino de la cultura mundial del shitpost.

    Ahora sólo nos queda esperar a que cuando Capcom se digne a hacer Devil May Cry 6 nos de una rola igual de épica con un meme con el mismo nivel de epicidad.

  • Shadows of the Damned: cuando el punk de The Damned sonó en el infierno

    Shadows of the Damned: cuando el punk de The Damned sonó en el infierno

    No hay nada más peak que una banda que comparte la mitad del nombre de tu juego termine cantando su tema principal. Y eso fue exactamente lo que ocurrió con Shadows of the Damned, shooter infernal de Suda 51, y la mítica banda de punk The Damned.

    A más de una década de su lanzamiento original(y su reciente remasterización en 2024) “Theme of Shadows of The Damned” se mantiene como una de mis canciones favoritas y hoy toca hablar de ella, y del juego y proyecto en general.

    El azote mexicano del infierno

    Cuando el título apareció originalmente en 2011 ya era una colaboración que apuntaba a que iba a ser de las GOD: en ella trabajaron juntos Shinji Mikami, el creador de Resident Evil; Goichi Suda (Suda51), el loco detrás de No More Heroes; y Akira Yamaoka, el legendario compositor Silent Hill.

    El resultado fue un juego grotesco, violento y cargado de humor negro que sigue a Garcia Hotspur, un cazador de demonios mexicano que, junto a su pistola parlante Johnson, desciende al infierno para rescatar a su novia Paula. Algo así como una Divina Comedia, pero sin ser un fanfic isekai de época (¿o no mi Dante?).

    Akira Yamaoka y un infierno con guitarras

    El soundtrack compuesto por Akira Yamaoka abandona en gran medida el tono melancólico, industrial y estresante que lo hizo famoso en Silent Hill para explorar algo mucho más visceral: en este predominan guitarras distorsionadas, ritmos pesados y una atmósfera que mezcla horror con rock oscuro y punk.

    La música acompaña el descenso de Garcia por distintos niveles infernales con un enfoque mucho más físico y agresivo. Algunas piezas funcionan como ambient inquietante que refuerza la sensación de estar en un mundo corrompido, mientras que otras explotan en riffs eléctricos que impulsan la acción durante los momentos de acción.

    El álbum oficial, “Shadows of the Damned Original Music From Akira Yamaoka”, incluye más de veinte pistas que combinan instrumentales tensos con temas cantados que aportan una dimensión distinta al juego. Entre las voces que aparecen en el soundtrack destaca Mary Elizabeth McGlynn, colaboradora frecuente de Yamaoka desde los días de Silent Hill, cuya presencia conecta ambos universos musicales.

    The Damned da voz a los malditos

    Pero la que quizá es la mejor canción del OST es el tema principal, el cual cuenta con la participación de David Vanian, vocalista de The Damned. Durante la fase de producción del soundtrack Yamaoka estaba buscando una voz que encajara con el tono oscuro y teatral del juego, y recurrió a Vanian por su inconfundible voz. Lo invitó a participar, aceptó y el resto es el tremendo rolón.

    “Theme of Shadows of The Damned” es una pieza que mezcla guitarras pesadas con una interpretación vocal grave y dramática que encaja perfectamente con el imaginario infernal del juego. La canción es cierre brutal para la experiencia (spoilers: no termina bien).

    En retrospectiva, la colaboración está cabrona y merece tener muchas más atención que la que recibió originalmente, pues fue (y sigue siendo) un juego muy de nicho. Además, como suele suceder, la OST solo está disponible en YouTube. So, aquí se las dejo para su disfrute personal.

  • Cómo Initial D revivió al Eurobeat y lo hizo el himno del drifting

    Cómo Initial D revivió al Eurobeat y lo hizo el himno del drifting

    Años antes de que existiera la icónica y memeica (invento palabras y la 🧀) “Tokyo Drift” de los Teriyaki Boyz, y muchas décadas previas a que Toretto y su familia viajaran al espacio en sus autos tuneados en la saga de Rápido y Furioso, existía lo que es hasta la fecha es LA OBRA acerca de carreas y drifting: Initial D, manga y anime que, posiblemente no han visto, pero es muy probable que hayan escuchado alguno de los rolones que conforman su OST: lo mejor del durísimo eurobeat.

    Pero, ¿Qué diantres es el eurobeat? Si haz ido al Patrick Miller posiblemente ya lo bailaste, pero sino acá te cuento por qué es tan GOD y cómo fue que salió del olvido y del nicho gracias, justamente, a una caricatura de monas chinas de carreras.

    ¿Qué es el eurobeat?

    El eurobeat nació en Europa en los ochenta como una derivación acelerada, atrabancada y a todo gas del italo disco: sintetizadores brillantes, baterías frenéticas y voces dramáticas que cantaban sobre velocidad, amor cursi, deseo y/o noches interminables. Lastimosamente, con el paso del tiempo, la electrónica lo fue relegando en las discos y poco a poco fue quedando en el olvido dentro del mainstream.

    Pero, mientras Europa lo dejaba atrás, por algún motivo, en Japón les ultra mega encantó. El sello Avex impulsó durante años la serie de compilaciones Super Eurobeat, una colección interminable de discos que mantuvo vivo el género dentro de los clubes nipones.

    Pese a ello, el eurobeat seguía siendo muy de nicho… hasta que la nación del fuego atacó en 1998: ese año se estrenó Initial D, la adaptación animada del manga de Shuichi Shigeno.

    Cuando el drifting encontró su banda sonora

    La historia sigue a Takumi Fujiwara, un joven que trabaja ayudando en el negocio familiar repartiendo tofu por carreteras de montaña. Lo que comienza como algo random devela algo peculiar: Takumi es un as al volante y un maestro del drift. Corte a: comeniza a competir en carreras clandestinas, justo como las de Reto Tokio.

    La cuestión es que la banda sonora de Initial D estaba conformada exclusivamente de los mayores éxitos del eurobeat: ver al Takumi driftear en el cerro con su icónico Toyota AE86 Trueno al acelerado ritmo te rolones como “Don’t stop the music”, “Heatbeat” y “Deja Vu”… uffas, cine absoluto 🚬.

    Como diría ChatGpt: “no fue casualidad”: el ritmo del eurobeat hacía match a la perfección con la sensación de velocidad del drifting y cada canción parecía amplificar la tensión de las carreras; los beats marcaban el pulso constante que acompañaba los derrapes, mientras que los sintetizadores empujaban la escena hacia adelante y generaban ese suspenso respecto a quién iba a salir avante (obvio el Takumi, tenía al guion de su lado).

    De música de nicho a símbolo cultural

    Cuando Initial D empezó a circular internacionalmente en los 2000, el eurobeat viajó con ella y ¡pum!, explotó la tacha. Las canciones comenzaron a aparecer en foros y comunidades de fans, al grado de que el género y el drifting se volvieron indisolubles.

    Con el paso de los años, y con la llegada de YouTube y las redes, fans comenzaron a compartir memes y edits del anime con las canciones, reviviendo así a un género musical que muchos creían extinto.

    Hoy es casi imposible separar al eurobeat de Initial D. Lo que comenzó como música de discotecas italianas se convirtió en el sonido definitivo del drifteo. Por ello, les dejo mi top 10 de canciones de eurobeat, para que las pongan cuando vayan por La Pera y rompan esa curva con estilo.

    TOP canciones de eurobeat para driftear en el cerro con estilo

    • Deja Vu — Dave Rodgers
    • Running in the 90s — Max Coveri
    • Night of Fire — Niko
    • Gas Gas Gas — Manuel
    • Beat of the Rising Sun — Dave Rodgers
    • Speedy Speed Boy — Marko Polo
    • Remember Me — Leslie Parrish
    • Don’t Stop the Music — Lou Grant
    • Heartbeat — Nathalie
    • Killing My Love — Leslie Parrish

  • Samuraï inicia nueva etapa con “Los Paracaídas”

    Samuraï inicia nueva etapa con “Los Paracaídas”

    La artista madrileña Samuraï abre un nuevo capítulo en su carrera con el lanzamiento de “Los Paracaídas”, un sencillo que marca el inicio de una etapa distinta dentro de su universo creativo. La cantante apuesta por un sonido más abierto y emocional sin perder la honestidad que caracteriza sus letras.

    El tema se mueve en un terreno íntimo donde la vulnerabilidad es el punto de partida. “Los Paracaídas” explora los altibajos del corazón y ese impulso que empuja a regresar a aquello que nos hace sentir bien… incluso cuando sabemos que nos va a dar el desarrollo de personaje más duro hasta ahora.

    Y justo la frase “pero caer es mi forma de volar” funciona como eje de la canción, convirtiendo la caída en un gesto de resiliencia y crecimiento personal.

    Samuraï

    Este lanzamiento llega después de El silencio del ruido (2024), su álbum debut, un trabajo que confirmó la identidad artística de Samuraï dentro de la nueva generación del pop alternativo español.

    El disco combina guitarras cercanas al pop rock con una escritura confesional que aborda emociones cotidianas desde una perspectiva generacional.

    Samuraï, nombre artístico de Aroa Lorente, comenzó a ganar notoriedad en la escena madrileña a finales de la década pasada gracias a una propuesta que mezcla pop alternativo, rock melódico y una sensibilidad cercana al indie contemporáneo. Sus canciones suelen centrarse en experiencias personales, relaciones afectivas y procesos emocionales que conectan con una audiencia joven.

  • Metal: Hellsinger, una travesía rítmica llena de plomo a través del infierno

    Metal: Hellsinger, una travesía rítmica llena de plomo a través del infierno

    Para nadie que tenga años jugando videojuegos es novedad que este medio está sumamente relacionado con la música, y que cada género suele estar relacionado (valga la redundancia) a géneros en específico. En concreto, los shooters van mucho de la mano con el metal. Y justamente Metal: Hellsinger es el pináculo de ello.

    El juego, desarrollado por The Outsiders y publicado por Funcom, parte de una idea sencilla pero GOD: fusionar los disparos con el ritmo y el fokin metal. ¿Y cómo se traduce eso al gameplay? Fácil: soltar tiros al beat de unas rolas pesadas bien duras.

    En Metal: Hellsinger controlamos a The Unknown, la barda infernal, una guerrera mitad humana mitad demonio (o ángel… ups spoliers) que atraviesa los círculos del infierno en busca de venganza contra la Jueza Roja, quien le arrebató su voz.

    Cada acción que el jugador ejecuta siguiendo el beat aumenta un multiplicador de daño y mantiene el flujo del combate. Además, si disparas sin ritmo, pues tus balas palen pa’ nada. Y la cereza del pastel está en la música: las canciones evolucionan conforme el jugador mantiene el ritmo: primero aparecen los instrumentos base, luego entran guitarras más pesadas, la batería se vuelve más intensa y, finalmente, las voces llegan a partir tímpanos.

    Un OST de los GOD

    La banda sonora es el verdadero protagonista de Metal: Hellsinger. Fue compuesta por el dúo Two Feathers, pero el juego eleva su propuesta gracias a la participación de algunos de los vocalistas más reconocidos de la escena metal internacional.

    Cada nivel del juego está acompañado por una canción diseñada específicamente para el combate rítmico. Estos temas están durísimos… pero es una lástima que sólo los puedes escuchar en el juego y ripeados en YouTube.

    Entre los artistas invitados se encuentran Alissa White-Gluz, conocida por su trabajo con Arch Enemy, cuya potencia vocal aporta una energía agresiva y técnica; y Tatiana Shmayluk, voz de Jinjer, cuya interpretación combina brutalidad y precisión vocal en uno de los niveles más memorables del juego.

    Pero la canción que literalmente santifica a tirso al infierno es la del jefe final: “No tomorrow” , la cual tiene al legendario Serj Tankian de System of a Down. Su interpretación eleva la batalla a una especie de catarsis climática que verdaderamente es absoluto cine 🚬.

    Metal y videojuegos: una alianza de años

    Parte de lo que hace tan especial a Metal: Hellsinger es que es un proyecto hecho por verdaderos fans del metal. El juego no utiliza el género como simple estética agresiva. Su diseño, su música y su ritmo responden a la lógica del género.

    Esto conecta con una relación histórica que existe desde hace décadas entre el metal y los videojuegos. Desde los años noventa, títulos como DOOM o Quake definieron la identidad sonora de los shooters con guitarras distorsionadas, baterías potentes y atmósferas oscuras. Aquellas bandas sonoras ayudaron a construir la conexión entre la intensidad del metal y la acción interactiva.

    Metal: Hellsinger es una joya que todx fan del metal debería de probar. El único punto “negativo” que yo le vería es que es muy corto (aunque sacaron unos DLCs con rolas nuevas). Bueno, cálenlo y arrasen el infiero a escopetazos alv viejón.

  • Ice Nine Kills: metalcore con muchos navajazos de slasher

    Ice Nine Kills: metalcore con muchos navajazos de slasher

    Hay bandas que escriben sobre emociones. Otras sobre política. Ice Nine Kills hace música sobre asesinatos ficticios, casas embrujadas y payasos homicidas… tu bro el Art o el payaso Eso.

    Su proyecto consiste en tomar películas de terror y convertirlas en canciones estructuralmente narrativas, casi como si tradujeran el lenguaje del cine al metalcore. Como mini resúmenes de YouTube, pero chidos y sin chistes todos tontos.

    El disco que los puso en el mapa masivo fue The Silver Scream, el cual es un catálogo slashers clásicos convertidos en metalcore. Cada canción toma una película específica y la desarma: personajes, escenas, diálogos, clímax.

    No es solo mencionan al Freddy o al Michael Myers, sino que traducen su historia en riffs y breakdowns. Spencer Charnas, el vocal, es un fan enfermo del horror y entiende cómo funciona el miedo como ritmo narrativo.

    En The Silver Scream 2: Welcome to Horrorwood la cosa se volvió todavía más maquiavélica. No solo siguieron adaptando películas; armaron un universo propio con videoclips conectados, asesinatos ficticios y una trama tipo slasher alrededor de la banda.

    El resultado no es un homenaje genérico sino convertir el cine en estructura musical. Si la película es psicológica, la canción respira y se tensa. Si es gore directo, los riffs van al cuello.

    Y en vivo no se guardan nada. Maquillaje, utilería, sangre falsa, puro teatro del divertido. Spencer Charnas ha dicho en entrevistas que el horror le permite no crecer nunca, quedarse en ese espacio donde lo grotesco y lo lúdico conviven. La banda opera bajo esa lógica: abrazan el exceso. Mientras otras bandas hablan de demonios abstractos o traumas genéricos, Ice Nine Kills te dice exactamente de qué película está hablando y hace que se te antoje ir a verla.

    Eso es lo que los separa del resto del metalcore. Básicamente, son fans que llevaron su afición por el terror a otro terreno artístico.

  • Los Askis: cumbia andina, sabor y resistencia

    Los Askis: cumbia andina, sabor y resistencia

    Los Askis son GOD. Esa mezcla de música andina, cumbia y romanticismo no es solo la fórmula perfecta para sacar los prohibidos en las bodas, en la calle o donde sea que suenen esas zampoñas descendidas del cielo; también es una muestra ferviente de resistencia cultural que celebra nuestras raíces y herencia de la mejor manera: con música tremenda.

    Los orígenes de Los Askis se remontan a 1994. Ese año, además del Error de Diciembre, Miguel Hidalgo y compañía arrancaron un proyecto con el que querían alejarse del tropical estándar y mirar mucho más al sur del continente. Fusionaron quenas, charangos y zampoñas con la cumbia para dar origen a la cumbia andina mexa, un sonido que no existía formalmente en el panorama popular mexicano.

    Su statement fue musical y estético. ¿Qué mejor forma de darle más sabor a esa ricura que vistiendo ponchos y mezclando referencias visuales andinas con mexicas para gestar una identidad que celebra lo prehispánico, más en un contexto en el que lo masivo aspiraba a parecerse a lo gringo o europeo? Incluso “askis” significa “amigo” en otomí.

    Rolones como “Amor Regresa”, “Vienes y Te Vas” y “Amigos Nunca” siguen siendo parte del cancionero por excelencia de cualquier celebración. Sus letras, aunque cursis en una lectura superficial, exploran la psique, la condición humana y esas cosas internas que hacen que la gente se aferre al dolor… o a la idealización de lo que fue el amor. Migajerismo le dicen ahora.

    La cumbia andina como resistencia cultural

    En lo personal, mi amor por Los Askis nació gracias a mi padre. Tocaba en una rondalla y de repente cambiaban la trova por canciones andinas como “El pájaro chogüí” y “El cóndor pasa”. En su momento tenía que soportarlas, pero con los años aprendí a apreciar su construcción y su importancia cultural. Bueno, y si les metes cumbia… uffas. Nunca pude tocar la zampoña, btw.

    Es obvio que mucha gente siente algo parecido. No por nada Los Askis reunieron a más de 60 mil personas cuando se presentaron en diciembre pasado en el Zócalo.

    La cumbia andina mexicana de Los Askis es un espejo de identidad, tanto nacional como latinoamericana. Al incorporar quena, zampoña y charango dentro de una estructura bailable masiva, el grupo no solo creó un subgénero; activó una memoria cultural dentro del circuito popular.

    La música no es neutra: moldea y refleja identidades, articula narrativas históricas y reafirma pertenencias. Por eso la propuesta de Los Askis funciona como una afirmación simbólica de nuestra raíz latinoamericana e indígena. Además, fueron de los primeros grupos del género en grabar con disqueras importantes y en exportar su sonido.

    Los Askis, en cada uno de sus shows, realizan un acto de preservación activa y resistencia colectiva. Mantienen vivos, de cierta manera, los rituales y sonidos de nuestros antepasados y los legitiman en un mundo que constantemente intenta borrar o minimizar las identidades culturales no blancas.

    Así que, arriba Los Askiiiiiiiiiiiiiiis ¡Ajajaajajaaayyyyy!

  • The Amazing Devil: folclor, misticismo y teatro emocional

    The Amazing Devil: folclor, misticismo y teatro emocional

    Cuando artistas multidisciplinarios se unen para crear, por lo general salen cositas muy interesantes, y justo eso es The Amazing Devil: un dúo musical alternativo británico formado por Joey Batey y Madeleine Hyland en Londres, que suena místico y teatral por todo el background cultural y creativo que suman sus componentes.

    Su propuesta trasciende lo convencional del folk y lo convierte en un paisaje sonoro teatral y profundamente narrativo. Esto porque Joey y Madeleine se conocieron trabajando como actores en la Royal Shakespeare Company. Y bueno, se nota un chingo en sus composiciones repletas de emociones intensas, historias personales y atmósferas con tintes esotéricos.

    Musicalmente, The Amazing Devil ha sido descrito como una banda de folk alternativo dramático y lírico, cuyo sonido mezcla guitarras acústicas y eléctricas, piano, cello, flauta y percusiones que emergen desde lo orgánico y lo teatral. Aunque etiquetados como alt-folk, ese mote les queda chico: sus canciones pueden comenzar con melodías suaves y acústicas para después transformarse en arcos sonoros épicos o hipnóticos, como si cada tema fuera un cuento o mito musical en sí mismo.

    Sus letras y composiciones evocan paisajes, oníricos, emocionales y simbólicos, que se sienten tanto personales como universales: historias sobre relaciones, pérdidas, sueños y dolor que se acercan a lo simbólico y a lo arquetípico (bien jungiano el bisne). Lit con sus canciones recorres territorios narrativos intensos y oníricos, con un lirismo que recuerda a fábulas.

    Desde su álbum debut Love Run (2016) hasta The Horror and the Wild (2020) y Ruin (2021), el grupo ha ido consolidando una estética sonora que mezcla relatos teatrales con sensibilidad folk, llevada a un nivel donde cada canción funciona casi como un relato independiente, con inicio, nudo y desenlace emocional. Las letras están impregnadas de juego de palabras, metáforas oscuras y una narrativa que a menudo mezcla lo cotidiano con lo poético o lo inquietante.

    Su música también tiene una base performativa. El hecho de que ambos miembros provengan del teatro hace que esa estructura narrativa se note en sus temas. Es delicioso sentir cómo la vocalidad y la instrumentación confluyen en una especie de discurso dramático y místico en su intensidad expresiva.

    The Amazing Devil se ha convertido en una banda de culto. Y, lastimosamente, tal parece ser que sus fans van a tener que esperar un milagro o llamado mágico, pues desde 2023 lo único que se sabe de ellos es que anunciaron que estaban trabajando en su siguiente disco.

    Shout out a la Xime por enseñarme esta banda, la define como “música de brujitas”.