Categoría: Explora

  • Ice Nine Kills: metalcore con muchos navajazos de slasher

    Ice Nine Kills: metalcore con muchos navajazos de slasher

    Hay bandas que escriben sobre emociones. Otras sobre política. Ice Nine Kills hace música sobre asesinatos ficticios, casas embrujadas y payasos homicidas… tu bro el Art o el payaso Eso.

    Su proyecto consiste en tomar películas de terror y convertirlas en canciones estructuralmente narrativas, casi como si tradujeran el lenguaje del cine al metalcore. Como mini resúmenes de YouTube, pero chidos y sin chistes todos tontos.

    El disco que los puso en el mapa masivo fue The Silver Scream, el cual es un catálogo slashers clásicos convertidos en metalcore. Cada canción toma una película específica y la desarma: personajes, escenas, diálogos, clímax.

    No es solo mencionan al Freddy o al Michael Myers, sino que traducen su historia en riffs y breakdowns. Spencer Charnas, el vocal, es un fan enfermo del horror y entiende cómo funciona el miedo como ritmo narrativo.

    En The Silver Scream 2: Welcome to Horrorwood la cosa se volvió todavía más maquiavélica. No solo siguieron adaptando películas; armaron un universo propio con videoclips conectados, asesinatos ficticios y una trama tipo slasher alrededor de la banda.

    El resultado no es un homenaje genérico sino convertir el cine en estructura musical. Si la película es psicológica, la canción respira y se tensa. Si es gore directo, los riffs van al cuello.

    Y en vivo no se guardan nada. Maquillaje, utilería, sangre falsa, puro teatro del divertido. Spencer Charnas ha dicho en entrevistas que el horror le permite no crecer nunca, quedarse en ese espacio donde lo grotesco y lo lúdico conviven. La banda opera bajo esa lógica: abrazan el exceso. Mientras otras bandas hablan de demonios abstractos o traumas genéricos, Ice Nine Kills te dice exactamente de qué película está hablando y hace que se te antoje ir a verla.

    Eso es lo que los separa del resto del metalcore. Básicamente, son fans que llevaron su afición por el terror a otro terreno artístico.

  • Los Askis: cumbia andina, sabor y resistencia

    Los Askis: cumbia andina, sabor y resistencia

    Los Askis son GOD. Esa mezcla de música andina, cumbia y romanticismo no es solo la fórmula perfecta para sacar los prohibidos en las bodas, en la calle o donde sea que suenen esas zampoñas descendidas del cielo; también es una muestra ferviente de resistencia cultural que celebra nuestras raíces y herencia de la mejor manera: con música tremenda.

    Los orígenes de Los Askis se remontan a 1994. Ese año, además del Error de Diciembre, Miguel Hidalgo y compañía arrancaron un proyecto con el que querían alejarse del tropical estándar y mirar mucho más al sur del continente. Fusionaron quenas, charangos y zampoñas con la cumbia para dar origen a la cumbia andina mexa, un sonido que no existía formalmente en el panorama popular mexicano.

    Su statement fue musical y estético. ¿Qué mejor forma de darle más sabor a esa ricura que vistiendo ponchos y mezclando referencias visuales andinas con mexicas para gestar una identidad que celebra lo prehispánico, más en un contexto en el que lo masivo aspiraba a parecerse a lo gringo o europeo? Incluso “askis” significa “amigo” en otomí.

    Rolones como “Amor Regresa”, “Vienes y Te Vas” y “Amigos Nunca” siguen siendo parte del cancionero por excelencia de cualquier celebración. Sus letras, aunque cursis en una lectura superficial, exploran la psique, la condición humana y esas cosas internas que hacen que la gente se aferre al dolor… o a la idealización de lo que fue el amor. Migajerismo le dicen ahora.

    La cumbia andina como resistencia cultural

    En lo personal, mi amor por Los Askis nació gracias a mi padre. Tocaba en una rondalla y de repente cambiaban la trova por canciones andinas como “El pájaro chogüí” y “El cóndor pasa”. En su momento tenía que soportarlas, pero con los años aprendí a apreciar su construcción y su importancia cultural. Bueno, y si les metes cumbia… uffas. Nunca pude tocar la zampoña, btw.

    Es obvio que mucha gente siente algo parecido. No por nada Los Askis reunieron a más de 60 mil personas cuando se presentaron en diciembre pasado en el Zócalo.

    La cumbia andina mexicana de Los Askis es un espejo de identidad, tanto nacional como latinoamericana. Al incorporar quena, zampoña y charango dentro de una estructura bailable masiva, el grupo no solo creó un subgénero; activó una memoria cultural dentro del circuito popular.

    La música no es neutra: moldea y refleja identidades, articula narrativas históricas y reafirma pertenencias. Por eso la propuesta de Los Askis funciona como una afirmación simbólica de nuestra raíz latinoamericana e indígena. Además, fueron de los primeros grupos del género en grabar con disqueras importantes y en exportar su sonido.

    Los Askis, en cada uno de sus shows, realizan un acto de preservación activa y resistencia colectiva. Mantienen vivos, de cierta manera, los rituales y sonidos de nuestros antepasados y los legitiman en un mundo que constantemente intenta borrar o minimizar las identidades culturales no blancas.

    Así que, arriba Los Askiiiiiiiiiiiiiiis ¡Ajajaajajaaayyyyy!

  • The Amazing Devil: folclor, misticismo y teatro emocional

    The Amazing Devil: folclor, misticismo y teatro emocional

    Cuando artistas multidisciplinarios se unen para crear, por lo general salen cositas muy interesantes, y justo eso es The Amazing Devil: un dúo musical alternativo británico formado por Joey Batey y Madeleine Hyland en Londres, que suena místico y teatral por todo el background cultural y creativo que suman sus componentes.

    Su propuesta trasciende lo convencional del folk y lo convierte en un paisaje sonoro teatral y profundamente narrativo. Esto porque Joey y Madeleine se conocieron trabajando como actores en la Royal Shakespeare Company. Y bueno, se nota un chingo en sus composiciones repletas de emociones intensas, historias personales y atmósferas con tintes esotéricos.

    Musicalmente, The Amazing Devil ha sido descrito como una banda de folk alternativo dramático y lírico, cuyo sonido mezcla guitarras acústicas y eléctricas, piano, cello, flauta y percusiones que emergen desde lo orgánico y lo teatral. Aunque etiquetados como alt-folk, ese mote les queda chico: sus canciones pueden comenzar con melodías suaves y acústicas para después transformarse en arcos sonoros épicos o hipnóticos, como si cada tema fuera un cuento o mito musical en sí mismo.

    Sus letras y composiciones evocan paisajes, oníricos, emocionales y simbólicos, que se sienten tanto personales como universales: historias sobre relaciones, pérdidas, sueños y dolor que se acercan a lo simbólico y a lo arquetípico (bien jungiano el bisne). Lit con sus canciones recorres territorios narrativos intensos y oníricos, con un lirismo que recuerda a fábulas.

    Desde su álbum debut Love Run (2016) hasta The Horror and the Wild (2020) y Ruin (2021), el grupo ha ido consolidando una estética sonora que mezcla relatos teatrales con sensibilidad folk, llevada a un nivel donde cada canción funciona casi como un relato independiente, con inicio, nudo y desenlace emocional. Las letras están impregnadas de juego de palabras, metáforas oscuras y una narrativa que a menudo mezcla lo cotidiano con lo poético o lo inquietante.

    Su música también tiene una base performativa. El hecho de que ambos miembros provengan del teatro hace que esa estructura narrativa se note en sus temas. Es delicioso sentir cómo la vocalidad y la instrumentación confluyen en una especie de discurso dramático y místico en su intensidad expresiva.

    The Amazing Devil se ha convertido en una banda de culto. Y, lastimosamente, tal parece ser que sus fans van a tener que esperar un milagro o llamado mágico, pues desde 2023 lo único que se sabe de ellos es que anunciaron que estaban trabajando en su siguiente disco.

    Shout out a la Xime por enseñarme esta banda, la define como “música de brujitas”.