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  • Kim Gordon y “Dirty Tech”: lo último de la pionera del noise rock

    Kim Gordon y “Dirty Tech”: lo último de la pionera del noise rock

    Kim Gordon, cofundadora de Sonic Youth y figura fundamental del rock alternativo desde finales de los 80, sigue trabajando su voz artística y anda con todo: lanzó “Dirty Tech”, el segundo sencillo que adelanta su próximo álbum solista Play Me, el cual se estrena el 13 de marzo vía Matador Records.

    “Dirty Tech” llega después del primer avance oficial del disco, Not Today, y se suma a una serie de pistas que trazan una evolución en su obra, donde se mezcla su herencia en la escena underground con temas contemporáneos.

    Tecnología, ansiedad y estética sonora

    En “Dirty Tech”, Kim Gordon aborda directamente la relación entre los humanos y la tecnología, y lo hace con una mezcla de crudeza sonora e ironía. La letra plantea cuestionamientos sobre la influencia de la IA en la vida cotidiana y el poder, con líneas que reflexionan sobre si nuestros futuros empleadores podrían ser chatbots y sobre quién pagará el precio real del avance tecnológico.

    Esa tensión es reforzada por una producción que incorpora ritmos hip-hop y texturas modernas, manteniendo el enfoque experimental que ha caracterizado a Gordon desde sus días en Sonic Youth.

    El video que acompaña al tema, dirigido por Moni Haworth, utiliza imágenes de oficinas vacías y entornos corporativos desolados para reforzar esa sensación de desplazamiento humano frente a la tecnología.

    Play Me: continuidad y ruptura

    “Dirty Tech” es parte del tercer álbum solista de Gordon, Play Me, que también incluye temas como “Not Today”, “Busy Bee” y “Post Empire”.

    En entrevistas recientes, la artista ha descrito el proceso de creación del disco como más rápido, enfocado y marcado por ritmos potentes, en colaboración con el productor Justin Raisen. Play Me sigue la estela de su trabajo anterior, The Collective (2024), pero incorpora nuevas preocupaciones temáticas ligadas a la era digital.

    En conjunto, “Dirty Tech” y los avances de Play Me nos remarcan que Gordon sigue siendo una figura creativa poderosa, capaz de explorar cómo la cultura sonora puede captar y cuestionar el pulso de su tiempo y contexto sociopolítico.

  • Hilary Duff: cuando el pop dosmilero alcanza la madurez

    Hilary Duff: cuando el pop dosmilero alcanza la madurez

    Tras más de 18 años sin presentarse en vivo, Hilary Duff, la mismísima Lizzie McGuire, regresó oficialmente a la música y está lista para reconquistar al mundo con su pop con notas a Disney Channel dosmilero.

    Entre las paradas de su The Lucky Me Tour a se encuentra México; específicamente, el Palacio de los Deportes será testigo de su nueva era musical, el 12 de febrero de 2027. Pero, ¿deberíamos emocionarnos por su retorno?

    Nostalgia pop de los 2000

    Hilary Duff no solo fue una cantante: fue parte de esa primera generación de ídolos pop surgidos de la televisión y la cultura adolescente. Su carrera nació con su papel protagonista en Lizzie McGuire, mítica serie de Disney Channel que marcó a toda una cohorte de púberes de México y el mundo.

    Personalmente, recuerdo que en su tiempo disfrutaba de ver la serie y de las canciones que se desprendieron de ella, como “What Dreams Are Made Of”. O sea, sí está cursi y básica, pero está chidita.

    Más que nostalgia: relevancia artística hoy

    Ahora, el regreso de Hilary Duff no se limita a revivir aquellos éxitos pasados y apelar a la nostalgia, sino que incluye música nueva.

    En esta nueva era de su carrera, la artista lanzó “Mature”, su primera canción original en más de una década, la cual forma parte del disco Luck… or something . Este material ha sido celebrado por la crítica especializada por que hace un equilibro perfecto entre su inconfundible voz con una notoria madurez (valga la redundancia) en su quehacer artístico.

    Los conocedores de la industria han agregado que “Mature” funge como un puente entre el pop brillante e inocente que la hizo famosa y una escritura más introspectiva, con letras que hablan desde la experiencia adulta sin renegar de su pasado.

    También se celebra que la voz de Duff ahora tiene más cuerpo y textura, lo que da una nueva intención a sus clásicos, como “Come Clean” y “Fly”.

    Pero más allá de la opinión de gente que dice saber de música, los fans están verdaderamente emocionados, pues el retorno de Hilary Duff les significa reencontrarse con una versión juvenil suya más inocente, alegre y menos maleada por la vida.

    En redes me he encontrado con comentarios de personas que dicen como que “volvieron a tener 14 años por tres minutos”, y de ejercicios de archivo y memoria: muchos subieron fotos viejas suyas con discos rayados de Metamorphosis .

    También están quienes celebran que Hilary Duff no haya intentado reinventarse para encajar en tendencias actuales, sino que retornó desde su propia historia y esencia.

    En fin, se pronostica que el concierto que Hilary Duff de en un año en México se convierta en una celebración compartida de memorias, identidad y en un puente entre quienes crecieron con ella y quienes descubren su música hoy.

  • Ética ante todo: Chappell Roan corta con su agencia tras la aparición de su CEO en los archivos de Epstein

    Ética ante todo: Chappell Roan corta con su agencia tras la aparición de su CEO en los archivos de Epstein

    Chappell Roan es una artista coherente con sus principios personales, la ética y la humanidad. La cantante anunció su salida de Wasserman Music, luego de que su director ejecutivo, Casey Wasserman, apareciera en los archivos de Jeffrey Epstein.

    “Exijo a mis equipos los más altos estándares y también tengo el deber de protegerlos. Ningún artista, agente o empleado debería defender o pasar por alto acciones que contradigan tan profundamente nuestros valores morales”, señaló Roan.

    No habló de cancelación ni de culpabilidad penal. Habló de coherencia. De la necesidad de que la representación de un artista esté alineada con su idea de dignidad, seguridad y liderazgo confiable.

    Los turbios archivos de Epstein

    El acto de Chappell Roan ocurre tras la publicación de miles de páginas de documentos judiciales relacionados con el caso Epstein. En ellos aparecieron correos electrónicos intercambiados entre Wasserman y Ghislaine Maxwell, colaboradora cercana de Epstein y condenada por tráfico sexual de menores.

    Los correos datan de hace más de dos décadas y Wasserman ha negado cualquier relación personal o profesional con Epstein, señalando que los intercambios ocurrieron antes de que se conocieran sus crímenes. Aun así, la aparición de su nombre reactivó un debate dentro de la industria sobre responsabilidad, poder y ética.

    Una postura clara y firme

    La decisión de Chappell Roan no fue excepcional por romper con una agencia poderosa, sino por no condicionar su ética a una la industria rancia. En un entorno donde muchas carreras se sostienen a base de silencios prolongados, ella eligió respetar su ética.

    No esperó resoluciones. No pidió explicaciones públicas. Actuó desde un criterio simple: hay asociaciones que, aunque legales, dejan de ser sostenibles cuando chocan con los valores personales… más cuando hay presuntos crímenes de lesa humanidad involucrados.

  • Bad Bunny y el Super Bowl como territorio cultural

    Bad Bunny y el Super Bowl como territorio cultural

    El show de medio tiempo del Super Bowl 2026 no fue un simple espectáculo aislado ni una vitrina de hits de perreo, sino que fue un relato condensado lleno de significados. En poco más de trece minutos, Bad Bunny convirtió el escenario más visto del mundo en un archivo vivo de identidad latina: territorio, idioma, migración, memoria y afectos.

    Nada estuvo ahí de manera aleatoria, sino que estuvo para decir algo, en una coyuntura repleta de racismo, discursos de derecha y Trump… gran amigo de Epstein, aunque lo quiera negar.

    ‘Tití Me Preguntó’ y el regreso al origen

    El arranque recreó un paisaje cotidiano de Puerto Rico: puestos, mercado, campo, trabajo manual. La vida ordinaria de la gente boricua.

    Benito apareció vestido de blanco, un color asociado a lo ceremonial y lo espiritual en muchas culturas. Boxeadores entrenando, joyería de plata, cocos, comerciantes. El mensaje inicial fue claro: esta historia empieza antes del éxito y fuera del centro.

    La pava y el jíbaro: el campo como símbolo político

    La presencia de la pava, el sombrero tradicional del campesinado puertorriqueño, no fue pornomiseria. La figura del jíbaro ha sido históricamente un símbolo de identidad, resistencia y arraigo frente a los procesos de urbanización, colonialismo y borrado cultural, el cual tristemente es muy visible actualmente por la gentrificación y las prácticas políticas y de negocio que la perpetúan.

    Llevar ese imaginario al Super Bowl —un espacio creado meramente para vender (muy turbio el comercial de Serena Williams, alch)— fue una forma de invertir jerarquías: el campo, tantas veces invisibilizado, ocupó el centro del mundo.

    La casita: hogar como estructura cultural

    La casita, ya presente en el universo visual de Bad Bunny, volvió a aparecer aquí como estructura narrativa, representando al hogar latino entendido como espacio donde se comparte.

    Ahí salieron Pedro Pascal, Karol G, Cardi B, Jessica Alba y Young Miko, etc. como una extensión de una comunidad que ha cruzado fronteras sin borrar origen.

    Lady Gaga y la colaboración sin traducción

    La aparición de Lady Gaga no respondió al gesto típico de “estrella invitada”. Funcionó como alianza simbólica. Interpretaron juntos Die With a Smile y Baile Inolvidable sin forzar idioma. Ya lo había dicho el Benito meses antes; “que aprendan español”.

    Ricky Martin y el diálogo generacional

    Ricky Martin apareció sentado en las sillas blancas asociadas al universo visual de Debí Tirar Más Fotos. La imagen no apeló a la nostalgia, sino al relevo: dos generaciones de la música masiva latina compartiendo escenario y celebrándose.

    La interpretación de Lo que le pasó a Hawái llevó al Super Bowl una de las letras más explícitas de Benito sobre desplazamiento, gentrificación y pérdida de territorio.

    La boda latina y la intimidad colectiva

    La boda simbólica incluyó códigos reconocibles para cualquier familia latina: música, celebración, exceso… hasta y un niño dormido en las sillas. Todos fuimos él, alch.

    Esto no solo era algo “estético”, sino la vida cotidiana puesta en escena. Un recordatorio de que la identidad también se construye en lo aparentemente insignificante e intrascendente.

    La Marqueta y la diáspora

    La aparición de La Marqueta remitió al mercado hispano de Nueva York, uno de los espacios donde la comunidad migrante ha sostenido idioma y costumbres lejos de casa. Fue un guiño preciso a la diáspora latina en Estados Unidos, como una red viva que jamás podrá ser silenciada por Trump, ICE o quien venga después.

    Que aprendan español

    La mayoría del show fue en español. En el contexto actual de Estados Unidos —marcado por discursos antiinmigrantes, redadas y criminalización del idioma— esa elección fue 100% política y muestra de que las voces hispanas jamás serán silenciadas, aunque el sistema gringo trate de invisibilizarlas.

    God Bless America, pero la real

    Cuando Bad Bunny dijo “God Bless America” y luego nombró países de América Latina (menos Belice LOL), el cantante sentenció a los gringos que América no es su nación, sino todo el continente y las diversas naciones que lo conforman.

    Amor, la fuerza universal

    El mensaje final, “La única cosa más poderosa que el odio es el amor”, remarca algo que Benito ha demostrado en sus conciertos y en esta etapa de su carrera: el odio y la agresividad solo engendran mal. Todos somos uno y lo hemos olvidado. Y la única forma de que el mundo esté en armonía es volviendo a vernos como uno mismo, algo así como la Teoría del Huevo, pero con perreo hasta el piso.

  • Vans Warped Tour vuelve a México: fechas, sede y primeras bandas confirmadas

    Vans Warped Tour vuelve a México: fechas, sede y primeras bandas confirmadas

    Casi una década tras su cancelación en el país, el Vans Warped Tour por fin llegará a México. La edición 2026 incluirá a la Ciudad de México como una de sus paradas oficiales y ya se dieron a conocer las primeras bandas confirmadas.

    El festival se realizará dos días consecutivos, el 12 y 13 de septiembre, en el Autódromo Hermanos Rodríguez. La fecha coloca a México como penúltima parada de un recorrido internacional que también pasará por Washington, Long Beach, Montreal y Orlando.

    Además de su propuesta musical, el Warped Tour mantiene su identidad ligada al skate y al BMX, elementos que históricamente han acompañado al festival y que lo distinguen de otros eventos de rock y música alternativa.

    Bandas confirmadas para el Vans Warped Tour en CDMX

    El lineup anunciado hasta ahora incluye nombres clave del punk rock, emo, post-hardcore y rock alternativo. No todas las bandas tocarán en todas las ciudades, pero estas son las confirmadas hasta el momento para el tour:

    • All Time Low
    • Atreyu
    • Emery
    • Girlfriends
    • Glassjaw
    • Hawthorne Heights
    • Jimmy Eat World
    • Movements
    • New Found Glory
    • Papa Roach
    • San Venus
    • The All-American Rejects
    • The Starting Line
    • The Story So Far
    • Winona Fighter

    El cartel aún no está completo y se espera que en las próximas semanas se anuncien más artistas para la edición mexicana del festival.

    El regreso del Vans Warped Tour a la CDMX apunta a un público que creció con este circuito y a nuevas audiencias interesadas en una escena que mezcla música, cultura urbana y deportes extremos.

  • Por qué nos importa Power Snatch, el nuevo proyecto de Hayley Williams

    Por qué nos importa Power Snatch, el nuevo proyecto de Hayley Williams

    Hayley Williams no está lanzando música nueva solo por inercia creativa. Power Snatch importa porque confirma algo que su carrera viene diciendo desde hace años: Williams ya no está interesada en repetir fórmulas, ni siquiera las que ella misma ayudó a crear con Paramore.

    El proyecto, que firma junto a su colaborador habitual Daniel James, se presentó oficialmente tras el estreno del tema Assignment en Apple Music 1, aunque llevaba meses gestándose fuera del radar. Antes, los fans habían detectado pistas: un teaser publicado en Instagram en julio y la canción DMs subida a Bandcamp en diciembre. Nada accidental. Todo controlado.

    El momento profesional de Hayley Williams

    El lanzamiento de Power Snatch llega además en un punto simbólico de su carrera. Apenas un día después de quedarse sin premio en sus cuatro nominaciones a los Grammy Awards, Williams reaccionó con ironía al decir que “siempre es un honor perder contra The Cure”. La frase no es solo humor: es una toma de postura. Hayley ya no compite por validación institucional.

    Musicalmente, EP1 —disponible solo en Bandcamp y fuera de las grandes plataformas— recoge tres canciones: DMs, Duh y Hole In The Ceiling, piezas que continúan la línea introspectiva y cruda de su etapa solista. Assignment, curiosamente, quedó fuera del EP, aunque ya puede escucharse en servicios de streaming convencionales, reforzando la idea de que Power Snatch opera bajo sus propias reglas.

    Un proyecto que dialoga con su historia y sus polémicas

    Este proyecto también se lee a la luz de los momentos más tensos de su trayectoria. Tras años de conflictos internos en Paramore, rupturas personales muy públicas y debates abiertos sobre salud mental, Hayley Williams ha utilizado su música reciente como un espacio de control y autonomía creativa. Power Snatch no busca masividad ni narrativa épica: busca independencia.

    Por ahora no hay detalles sobre el futuro del proyecto ni sobre posibles lanzamientos adicionales. Pero equis, lo importante es que Hayley sigue moviéndose fuera de los carriles habituales y genéricos de la industria, y lo hace en sus propios términos.

    Y justo por eso, Power Snatch nos importa.

  • ¿Qué son los BRIT Awards y por qué nos deberían importar?

    ¿Qué son los BRIT Awards y por qué nos deberían importar?

    Si no sigues la escena británica de cerca (o no eres brit), seguramente piensas que los BRIT Awards son solo otros premios random más. Pero no lo son. Los BRIT importan porque, a diferencia de muchos galardones musicales, no intentan quedar bien. No buscan consenso global ni corrección política. Funcionan como una fotografía incómoda del momento musical: lo que suena, lo que incomoda y lo que define época, aunque no sea lo más amable.

    Desde hace casi cinco décadas, los BRIT Awards han servido para algo más que repartir trofeos. Son una forma de entender cómo el Reino Unido se mira a sí mismo musicalmente y cómo decide exportar su cultura al resto del mundo. Por eso, aunque no vivas en Londres ni sigas el britpop, lo que pasa ahí suele anticipar conversaciones que después se vuelven globales.

    Un premio que documenta escenas

    Los BRIT Awards nacieron en 1977 y desde el inicio se diferenciaron por su relación directa con la industria musical británica real. No se construyeron como un evento aspiracional, sino como un reflejo del momento cultural del país. Eso explica por qué, a lo largo de los años, el premio ha acompañado —y a veces empujado— movimientos completos, desde el new wave y el britpop hasta el pop británico contemporáneo.

    A diferencia de otros premios donde el éxito comercial es el argumento principal, los BRITs históricamente han premiado contexto, impacto y actitud. Han reconocido artistas en momentos incómodos, han ignorado fenómenos masivos y han apostado por carreras que, con el tiempo, terminaron definiendo generaciones. Esa falta de obediencia es parte de su valor.

    Cuando una actuación cambió la carrera de un artista

    En 2008, Amy Winehouse ganó cinco premios BRIT, pero lo verdaderamente importante ocurrió antes. En 2007, su actuación en vivo de Rehab fue el primer momento televisivo donde el Reino Unido entendió que no estaba ante una moda pasajera, sino ante una artista que no encajaba ni quería encajar. La actuación fue tensa, imperfecta y cruda. A partir de ahí, Winehouse dejó de ser una artista problemática para convertirse en un punto de referencia cultural.

    En 2011, Adele utilizó el escenario de los BRIT Awards para interpretar Someone Like You. No hubo coreografía, no hubo producción excesiva, no hubo espectáculo visual. Solo voz y piano. Esa actuación es considerada el momento exacto en el que Adele dejó de ser una cantante exitosa en Reino Unido y se convirtió en una figura global.

    Por qué la edición 2026 es distinta

    La edición de 2026 refuerza esa idea de cambio y ruptura. Por primera vez en casi 50 años, los BRIT Awards no se celebran en Londres, sino en Manchester, una ciudad con peso histórico propio dentro de la música británica. El movimiento no es menor: descentraliza el evento y reconoce que la cultura musical del país no se explica desde un solo punto.

    la edición 2026 rompe una regla histórica: sale de Londres por primera vez en casi 50 años y se muda a Manchester, una ciudad con peso propio en la historia musical británica. El mensaje es claro: la música británica no tiene un solo centro.

    Además, los actos confirmados para 2026 no son decorativos. La elección de artistas como Harry Styles, Olivia Dean, Mark Ronson y Wolf Alice responde a una lógica histórica del premio: poner en el escenario a quienes representan el momento, no solo a quienes venden boletos.

    Además, los actos confirmados para 2026 no son decorativos. La elección de artistas como Rosalía, Harry Styles, Olivia Dean, Mark Ronson y Wolf Alice responde a una lógica histórica del premio: poner en el escenario a quienes representan el momento, no solo a quienes venden boletos.

  • Xavi y Carín León unen generaciones con “La Morrita” y marcan el rumbo del regional mexicano en 2026

    Xavi y Carín León unen generaciones con “La Morrita” y marcan el rumbo del regional mexicano en 2026

    El regional mexicano arranca 2026 consolidando una de sus mayores fortalezas: la capacidad de conectar generaciones sin romper con su identidad. Esta semana, Xavi y Carín León lanzaron La Morrita, una colaboración que refleja con claridad el momento que vive el género.

    La canción une dos trayectorias distintas dentro del mismo ecosistema musical. Xavi representa a una nueva camada de artistas que ha crecido desde plataformas digitales y audiencias jóvenes, mientras que Carín León se mantiene como uno de los referentes más sólidos y transversales del regional mexicano contemporáneo.

    “La Morrita” y el diálogo entre tradición y nuevas audiencias

    Más allá del estreno, La Morrita funciona como una radiografía del sonido actual del regional mexicano. El tema conserva elementos tradicionales del género, pero los presenta desde una narrativa más directa, alineada con las formas de consumo musical de las nuevas generaciones.

    Este tipo de colaboraciones explica por qué la música grupera y regional mantiene una presencia constante en listas de popularidad y conversación cultural. Lejos de fragmentarse, el género se fortalece cuando distintas voces comparten espacio y construyen puentes entre públicos que antes parecían separados.

    El regional mexicano define su estrategia para 2026

    En un inicio de año marcado por lanzamientos estratégicos, la unión entre Xavi y Carín León confirma que el regional mexicano en 2026 apuesta por la continuidad, la colaboración y la expansión. No se trata solo de sumar reproducciones, sino de consolidar una narrativa que mantenga vigente al género frente a una industria cada vez más competitiva.

    La Morrita no es solo un nuevo sencillo. Es una señal clara de hacia dónde se dirige el regional mexicano: un género que entiende su pasado, dialoga con su presente y construye activamente su futuro.

  • Escucha esta playlist para sobrevivir el horrible tráfico de la CDMX

    Escucha esta playlist para sobrevivir el horrible tráfico de la CDMX

    El tráfico en la Ciudad de México está de la verga: es lento, constante y agotador. Hay trayectos que deberían durar veinte minutos y se estiran al doble sin explicación clara. En ese contexto, la música no soluciona nada, pero sí ayuda a que el trayecto no se sienta peor. Para eso funciona esta playlist oficial de Spotify: canciones que acompañan el avance irregular de la ciudad sin meter prisa ni ansiedad.

    La selección no busca animarte ni distraerte. Busca sostenerte mientras el tráfico se mueve por tramos, se detiene y vuelve a arrancar. Las canciones entran y salen con naturalidad, sin sobresaltos, dejando que el ruido exterior se quede afuera lo más posible.

    Ricura auditiva mientras se sufre

    Cuando llevas varios minutos detenido, Moon, de Kid Francescoli, funciona porque mantiene una línea estable, sin picos ni cambios bruscos. Avanza con calma y no exige atención constante, algo clave cuando tienes que estar pendiente del coche de enfrente.

    En momentos donde el cansancio empieza a pesar más que la frustración, Nothing’s Gonna Hurt You Baby, de Cigarettes After Sex, crea un espacio más contenido. No empuja emociones ni acelera el pulso; simplemente baja el volumen del entorno mientras sigues avanzando a paso lento.

    Cuando el tráfico da pequeños respiros y vuelve a frenarse, Tadow, de Masego, aporta ritmo sin convertir el manejo en una carrera. Tiene movimiento, pero no prisa, lo que la hace ideal para esos trayectos irregulares donde nunca sabes cuánto vas a tardar.

    De noche, cuando la ciudad se ve distinta pero el tráfico sigue ahí, Midnight City, de M83, encaja con ese punto intermedio entre el final del día y la llegada a casa. No acelera ni relaja de más; acompaña.

    Este tipo de música funciona en la ciudad porque no compite con el entorno. No intenta imponerse al ruido ni al ritmo del tráfico. Se adapta a él. No es una playlist para cantar ni para subir revoluciones. Es para manejar sin tensarte de más y llegar sin la cabeza saturada.

    En una ciudad donde moverse toma tiempo sí o sí, la música correcta no hace que el tráfico desaparezca, pero sí hace que el trayecto sea más tolerable.