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  • Violet Grohl, ¿nepotismo bien hecho?

    Violet Grohl, ¿nepotismo bien hecho?

    Desde que irrumpió en los escenarios con apenas 12 años junto a su padre Dave Grohl, el líder de Foo Fighters (F.F. si le sabes a los Jojo’s) Violet Grohl ha tenido una vida ligada a la música. Pero ahora, a sus 19 años, la pregunta más repetida es: ¿es solo una nepo baby más o es una que sí tiene aquello para crear por sí misma?

    Este año, Violet ha publicado varios sencillos como “THUM” y “Applefish”, disponibles en plataformas tras firmar contrato con Republic Records bajo su propio sello, Auroura Records.

    Musicalmente, “THUM” suena crudo, energético y con un pulso directo al rock alternativo moderno, mientras que “Applefish” muestra una faceta más soñadora dentro del mismo espectro sonoro.

    “What’s Heaven Without You”, otro de sus lanzamientos recientes, es atmosférico y está inspirado en el cineasta David Lynch (absoluto cine 🚬☕🏔️🏔️). Lo compuso junto a Persia Numan (hija de Gary Numan) y el productor Justin Raisen, después de los incendios en Los Ángeles en 2025.

    Este coctel de nepotismo suena interesante, pues apela a una sensibilidad propia y un interés por explorar emociones y referencias culturales que trascienden su apellido.

    Gran parte de su trayectoria temprana (desde cantar covers con Adele junto a su padre hasta participar en homenajes y tributar canciones de Nirvana con los miembros sobrevivientes en 2025) podría verse como posicionamiento familiar. Pero el hecho de que haya firmado con un sello global, esté recibiendo producción profesional y haya lanzado múltiples singles propios indica que su carrera se está construyendo más allá de su linaje.

    Musicalmente, sus primeros pasos mezclan crudeza guitarrera con texturas modernas y atmósferas introspectivas, lo cual conecta tanto con fans del rock alternativo como con audiencias más jóvenes que consumen música experimental e híbrida.

    Claro, todavía está en los primeros pasos de su carrera y su apellido le va a abrir todas las puertas que quiera y ni siquiera va a tener que tocarlas. Pero Violet Grohl parece demostrar que puede transformar esas nepo oportunidades en algo chidito.

    Entonces, ¿es solo una nepo baby? En el sentido literal podría decirse que sí, pero de aquellas que si se saben la de jalar, pues su música ya suena reconocible, su firma creativa empieza a tomar forma y su proyecto no parece depender únicamente de la sombra de su padre.

  • Dulce María regresa con “Casi Algo”, pero ¿nos debería importar?

    Dulce María regresa con “Casi Algo”, pero ¿nos debería importar?

    Dulce María volvió a la música con “Casi Algo”, una canción popera que suena muuuuucho (quizás demasiado) a RBD.

    Este retorno ocurre cuando, en el imaginario colectivo, el nombre de Dulce María pareciera estar más asociado al fenómeno del reencuentro de RBD que a una carrera solista activa.

    Después del Soy Rebelde Tour, una de las giras latinas más taquilleras de 2023, la conversación en torno a su trayectoria quedó muy bellow de line, pero lo mismo ocurrió con la referente a la carrera de sus compañeros del grupo.

    Por ello me pregunté ¿realmente importa su regreso musical hoy Para no caer en juicios, hice un pequeño experimento doméstico: preguntando en la oficina a mis compañeras si consideraban relevante su retorno, la respuesta fue unánime: nos tenía con el pendiente la morra… y Xime ni la topaba.

    ¿Se aferra a RBD o busca su esencia propia?

    En “Casi Algo”, Dulce María habla de relaciones indefinidas, intensas pero sin nombre, algo que conecta con códigos afectivos actuales. La producción es limpia… pero suena muchísimo a RBD.

    Supongo que eso será del agrado para quienes son super fans de RBD y de la gente que creció con ella. Pero, en mi nada humilde opinión, considero que no hay señales claras de que este retorno a la música marque una evolución en su quehacer artístico. En términos de memes, sería un “ah ok, te me cuidas”.

    El regreso de Dulce María no compite por dominar el pop contemporáneo, ni mucho menos figurar en los tops de las plataformas. Sino que más bien se siente como un esfuerzo para mantenerse vigente entre quienes la recuerdan.

    Para nadie es nuevo que la nostalgia vende, pero al menos póngale voluntad. También se vale explorar cosas nuevas. La gente cambia con el tiempo y se nota cuando alguien está estancado… o se aferra a lo que le da confort.

  • Budaya apuesta por el amor no posesivo en “Querer (Sin Querer Tener)”

    Budaya apuesta por el amor no posesivo en “Querer (Sin Querer Tener)”

    Budaya, el proyecto conformado Maya Piña y Tulio Almaraz, presenta “Querer (Sin Querer Tener)”, una colaboración con Wet Baes (Andrés Jaime) en la que explora el acto de amar sin convertir al otro en propiedad, a través de una fusión de electrónica rica, melódica y popera.

    Musicalmente, la canción cuenta con bases electrónicas limpias, capas atmosféricas y un enfoque emocional fiestero que no cae en dramatismo. La producción de Wet Baes aporta pulso y textura, pero sin desplazar la identidad del dúo. “Querer (Sin Querer Tener) se mantiene en ese punto medio entre electropop y house suave perfecto para toda ocasión.

    Líricamente, el tema gira en torno a una idea concreta: amar sin intentar poseer, no desde el cliché del desapego frío, sino desde la aceptación de que las relaciones cambian y que el crecimiento personal no siempre coincide con la permanencia. El concepto es simple: querer sin convertir el afecto en propiedad o autoridad.

    “Querer (Sin Querer Tener)” no busca romper moldes ni marcar época, sino que pretende dar un mensaje sumamente relevante en un contexto en el que las ideologías tóxicas de derecha van al alza, al mismo tiempo que te pone a bailar suavecito con su feeling lleno de groove.

  • Kim Gordon y “Dirty Tech”: lo último de la pionera del noise rock

    Kim Gordon y “Dirty Tech”: lo último de la pionera del noise rock

    Kim Gordon, cofundadora de Sonic Youth y figura fundamental del rock alternativo desde finales de los 80, sigue trabajando su voz artística y anda con todo: lanzó “Dirty Tech”, el segundo sencillo que adelanta su próximo álbum solista Play Me, el cual se estrena el 13 de marzo vía Matador Records.

    “Dirty Tech” llega después del primer avance oficial del disco, Not Today, y se suma a una serie de pistas que trazan una evolución en su obra, donde se mezcla su herencia en la escena underground con temas contemporáneos.

    Tecnología, ansiedad y estética sonora

    En “Dirty Tech”, Kim Gordon aborda directamente la relación entre los humanos y la tecnología, y lo hace con una mezcla de crudeza sonora e ironía. La letra plantea cuestionamientos sobre la influencia de la IA en la vida cotidiana y el poder, con líneas que reflexionan sobre si nuestros futuros empleadores podrían ser chatbots y sobre quién pagará el precio real del avance tecnológico.

    Esa tensión es reforzada por una producción que incorpora ritmos hip-hop y texturas modernas, manteniendo el enfoque experimental que ha caracterizado a Gordon desde sus días en Sonic Youth.

    El video que acompaña al tema, dirigido por Moni Haworth, utiliza imágenes de oficinas vacías y entornos corporativos desolados para reforzar esa sensación de desplazamiento humano frente a la tecnología.

    Play Me: continuidad y ruptura

    “Dirty Tech” es parte del tercer álbum solista de Gordon, Play Me, que también incluye temas como “Not Today”, “Busy Bee” y “Post Empire”.

    En entrevistas recientes, la artista ha descrito el proceso de creación del disco como más rápido, enfocado y marcado por ritmos potentes, en colaboración con el productor Justin Raisen. Play Me sigue la estela de su trabajo anterior, The Collective (2024), pero incorpora nuevas preocupaciones temáticas ligadas a la era digital.

    En conjunto, “Dirty Tech” y los avances de Play Me nos remarcan que Gordon sigue siendo una figura creativa poderosa, capaz de explorar cómo la cultura sonora puede captar y cuestionar el pulso de su tiempo y contexto sociopolítico.

  • Hilary Duff: cuando el pop dosmilero alcanza la madurez

    Hilary Duff: cuando el pop dosmilero alcanza la madurez

    Tras más de 18 años sin presentarse en vivo, Hilary Duff, la mismísima Lizzie McGuire, regresó oficialmente a la música y está lista para reconquistar al mundo con su pop con notas a Disney Channel dosmilero.

    Entre las paradas de su The Lucky Me Tour a se encuentra México; específicamente, el Palacio de los Deportes será testigo de su nueva era musical, el 12 de febrero de 2027. Pero, ¿deberíamos emocionarnos por su retorno?

    Nostalgia pop de los 2000

    Hilary Duff no solo fue una cantante: fue parte de esa primera generación de ídolos pop surgidos de la televisión y la cultura adolescente. Su carrera nació con su papel protagonista en Lizzie McGuire, mítica serie de Disney Channel que marcó a toda una cohorte de púberes de México y el mundo.

    Personalmente, recuerdo que en su tiempo disfrutaba de ver la serie y de las canciones que se desprendieron de ella, como “What Dreams Are Made Of”. O sea, sí está cursi y básica, pero está chidita.

    Más que nostalgia: relevancia artística hoy

    Ahora, el regreso de Hilary Duff no se limita a revivir aquellos éxitos pasados y apelar a la nostalgia, sino que incluye música nueva.

    En esta nueva era de su carrera, la artista lanzó “Mature”, su primera canción original en más de una década, la cual forma parte del disco Luck… or something . Este material ha sido celebrado por la crítica especializada por que hace un equilibro perfecto entre su inconfundible voz con una notoria madurez (valga la redundancia) en su quehacer artístico.

    Los conocedores de la industria han agregado que “Mature” funge como un puente entre el pop brillante e inocente que la hizo famosa y una escritura más introspectiva, con letras que hablan desde la experiencia adulta sin renegar de su pasado.

    También se celebra que la voz de Duff ahora tiene más cuerpo y textura, lo que da una nueva intención a sus clásicos, como “Come Clean” y “Fly”.

    Pero más allá de la opinión de gente que dice saber de música, los fans están verdaderamente emocionados, pues el retorno de Hilary Duff les significa reencontrarse con una versión juvenil suya más inocente, alegre y menos maleada por la vida.

    En redes me he encontrado con comentarios de personas que dicen como que “volvieron a tener 14 años por tres minutos”, y de ejercicios de archivo y memoria: muchos subieron fotos viejas suyas con discos rayados de Metamorphosis .

    También están quienes celebran que Hilary Duff no haya intentado reinventarse para encajar en tendencias actuales, sino que retornó desde su propia historia y esencia.

    En fin, se pronostica que el concierto que Hilary Duff de en un año en México se convierta en una celebración compartida de memorias, identidad y en un puente entre quienes crecieron con ella y quienes descubren su música hoy.

  • Todos somos emo: el legado cultural de My Chemical Romance

    Todos somos emo: el legado cultural de My Chemical Romance

    Todos somos emo, le pese a quien le pese y la queso. Y, con el regreso de My Chemical Romance regresa a México, nuestras tendencias sad, rebeldes y enérgicas despertaron. Su música no fue solo soundtrack adolescente: fue lugar seguro, catarsis y un estilo de vida para una generación que aprendió a sentir fuerte en un mundo caótico, conservador y con tendencias rancias (aunque, lamentablemente, sigue igual o hasta peor) .

    Hace más de dos décadas, cuando el rock alternativo parecía domesticado por la radio, MCR irrumpió con dramatismo, narrativa oscura y una teatralidad desbordada. No suavizaban emociones ni maquillaban el dolor: lo amplificaban.

    La vulnerabilidad como identidad colectiva

    Con Three Cheers for Sweet Revenge (2004) y The Black Parade (2006), My Chemical Romance no solo acumuló éxitos, construyó un universo. Uniformes negros, desfiles fúnebres, historias sobre muerte, pérdida y redención. Gerard Way entendió algo que pocas bandas cacharon en los 2000: el dolor juvenil no era una moda, era un lenguaje.

    “I’m Not Okay (I Promise)” no era una canción del montón. Era una declaración frontal contra la simulación emocional, a esa máscara que nos poníamos para aparentar estar bien. Luego con “Welcome to the Black Parade” hicieron de la muerte una especie de celebración en donde la tristeza también puede ser monumental. Muy Día de Muertos meets Danza Macabra.

    Críticos de medios como NME, Rolling Stone y Louder Sound han señalado que My Chemical Romance fue clave en redefinir el rock alternativo de su época, no por virtuosismo técnico, sino por intensidad narrativa. MCR llevó lo teatral al mainstream.

    El emo no fue moda emo, fue un momento cultural

    Reducir MCR a “la banda emo por excelencia de los 2000” (Panda referencia) es simplificar un fenómeno cultural complejo. Sí, marcaron una estética de cabello oscuro, delineador y otras cositas, pero construyeron una gran comunidad.

    En un contexto previo a la hiperconectividad actual, My Chemical Romance ofreció algo parecido a una red emocional. Sus conciertos eran espacios de pertenencia, en los que se gestó una identidad potente… ¡cómo olvidar la épica batalla de emos vs punks en Insurgentes!

    Por ello, su ruptura en 2013 causó un duro duelo colectivo. Y su regreso, años después, no fue nostalgia barata: fue confirmación de que su música no estaba ligada a una edad, sino a una forma de sentir.

    ¿Por qué importa que regresen a México?

    México fue uno de los territorios donde su impacto fue más visceral. Aquí no fueron solo una banda internacional de moda, sino que fueron parte del ADN de una generación que creció entre MTV, foros pequeños, letras impresas en libretas y tapizadas de estampas de los monitos emo (que no tengo ni la menor idea de cómo se llamen).

    Su gira celebra The Black Parade y reafirma de que el rock emocional, dramático y frontal es más vigente que nunca, en un panorama musical cada vez más algorítmico y cada día más contaminado con basura de IA. My Chemical Romance, Gerardo Caminos y compañía nos recuerdan que debemos celebrar aquello que ChatGPT y la gente rancia de la se empeña evitar; sentir y vivir las emociones.

    Por ello, My Chemical Romance no solo ha pasado a la historia por sus tremendos rolones, sino que literal se han convertido en parte no tan inconsciente del inconsciente colectivo, siendo la encarnación del emo artístico y creativo en todos.

  • Paul Thomas Anderson y Jonny Greenwood de Radiohead exigen que se retire su música del documental “Melania”

    Paul Thomas Anderson y Jonny Greenwood de Radiohead exigen que se retire su música del documental “Melania”

    Paul Thomas Anderson, uno de los directores más influyentes del cine estadounidense contemporáneo, y Jonny Greenwood, guitarrista de Radiohead y compositor habitual de sus películas, solicitaron que se retire del documental Melania un fragmento de la banda sonora de Phantom Thread.

    El documental incluye un extracto de Barbara Rose, pieza escrita por Greenwood para la película de 2017 dirigida por Anderson. Aunque Greenwood no es el titular de los derechos de autor de la música, ambos sostienen que la utilización del tema se hizo sin consulta previa, incumpliendo el contrato del compositor.

    “Hemos tenido conocimiento de que se ha utilizado una pieza de la banda sonora de Phantom Thread en el documental Melania”, señalaron en un comunicado publicado por Variety.



    “Aunque Jonny Greenwood no es el titular de los derechos de autor de la banda sonora, Universal no consultó con Jonny este uso por parte de un tercero, lo que vulnera su contrato de compositor. Como resultado, Jonny y Paul Thomas Anderson han pedido que se retire del documental”, se añadió.

    Hasta ahora, el equipo del documental no ha respondido públicamente a la petición.

    Uso político del arte

    El documental Melania busca ofrecer una mirada interna a la vida de Melania Trump, primera dama de Estados Unidos, y ha estado rodeado de controversia desde su anuncio. Brett Ratner, director del proyecto, regresó a Hollywood tras años fuera del foco público luego de varias acusaciones de conducta sexual inapropiada en 2017… similares a las del Trump. Además, al igual que el presidente que es el objeto de burlas se South Park , su nombre también aparece en fotografías provenientes de los turbios archivos de Epstein.

    Amazon MGM Studios pagó 40 millones de dólares por los derechos de distribución en streaming y destinó otros 35 millones a su promoción en salas, una cifra inusual para un filme de no ficción. ¿Casualidad? ¡No lo creo!

    Melania literalmente ha sido destrozada por la crítica: en IMDB tiene tan solo 1.3 de aprobación. No lo he visto, pero dudas no tengo de que es una basura. Sin embargo, la cinta superó previsiones de taquilla en Estados Unidos, con 13.3 millones de dólares recaudados, impulsada en gran parte por la movilización de mujeres republicanas.

    Una colaboración con historia

    Anderson y Greenwood colaboran desde hace casi dos décadas. Greenwood ha compuesto la música de varias películas del director, entre ellas There Will Be Blood, The Master, Licorice Pizza y One Battle After Another, estrenada el año pasado y favorita en la próxima ceremonia del Oscar con 13 nominaciones.

  • Ética ante todo: Chappell Roan corta con su agencia tras la aparición de su CEO en los archivos de Epstein

    Ética ante todo: Chappell Roan corta con su agencia tras la aparición de su CEO en los archivos de Epstein

    Chappell Roan es una artista coherente con sus principios personales, la ética y la humanidad. La cantante anunció su salida de Wasserman Music, luego de que su director ejecutivo, Casey Wasserman, apareciera en los archivos de Jeffrey Epstein.

    “Exijo a mis equipos los más altos estándares y también tengo el deber de protegerlos. Ningún artista, agente o empleado debería defender o pasar por alto acciones que contradigan tan profundamente nuestros valores morales”, señaló Roan.

    No habló de cancelación ni de culpabilidad penal. Habló de coherencia. De la necesidad de que la representación de un artista esté alineada con su idea de dignidad, seguridad y liderazgo confiable.

    Los turbios archivos de Epstein

    El acto de Chappell Roan ocurre tras la publicación de miles de páginas de documentos judiciales relacionados con el caso Epstein. En ellos aparecieron correos electrónicos intercambiados entre Wasserman y Ghislaine Maxwell, colaboradora cercana de Epstein y condenada por tráfico sexual de menores.

    Los correos datan de hace más de dos décadas y Wasserman ha negado cualquier relación personal o profesional con Epstein, señalando que los intercambios ocurrieron antes de que se conocieran sus crímenes. Aun así, la aparición de su nombre reactivó un debate dentro de la industria sobre responsabilidad, poder y ética.

    Una postura clara y firme

    La decisión de Chappell Roan no fue excepcional por romper con una agencia poderosa, sino por no condicionar su ética a una la industria rancia. En un entorno donde muchas carreras se sostienen a base de silencios prolongados, ella eligió respetar su ética.

    No esperó resoluciones. No pidió explicaciones públicas. Actuó desde un criterio simple: hay asociaciones que, aunque legales, dejan de ser sostenibles cuando chocan con los valores personales… más cuando hay presuntos crímenes de lesa humanidad involucrados.

  • Azalea Báalam: el pop en lenguas originarias como resistencia

    Azalea Báalam: el pop en lenguas originarias como resistencia

    Azalea Báalam no canta en náhuatl ni en maya para diferenciarse dentro del pop. Lo hace porque ese fue el lugar desde el que tuvo que volver a aprender quién era. Su proyecto no nace del rescate folclórico ni de la traducción cultural, sino de una ausencia: crecer sin hablar los idiomas heredados.

    “Báalam”, jaguar en maya, no es solo un nombre artístico. Es una declaración del tránsito entre mundos. Azalea pertenece a una generación atravesada por la asimilación: hijos e hijas de hablantes que, por marginación o supervivencia, dejaron de transmitir la lengua milenaria. Su música es una forma de regresar a nuestras raíces.

    Doblegar el pop al náhuatl y al maya

    El náhuatl sigue siendo la lengua indígena con más hablantes en México, pero no es una lengua homogénea ni segura. Es una familia de variantes que históricamente ha sido desplazada del espacio público, pese a sus palabras se integraron al español cotidiano. El maya yucateco, con cientos de miles de hablantes, enfrenta presiones constantes del turismo, la migración y la urbanización.

    Azalea no entra a estas lenguas desde la solemnidad. Aprovecha la aglutinación del náhuatl, su forma de construir sentido acumulando raíces, para generar ritmo, metáforas y musicalidad. No adapta el idioma al pop: deja que el pop se doblegue a la lengua.

    Su álbum Kualli Páax (“Buen día”) no busca explicar nada al público. Es pop directo, bailable, rico, pero construido desde estructuras lingüísticas que rara vez se usan en ese terreno. Ahí está lo radical: demostrar que las lenguas originarias no pertenecen solo al pasado, al aula o al museo, sino que son parte importante de nuestra cultura.

    Azalea no traduce emociones al náhuatl o al maya. Las piensa ahí. Eso cambia la relación con el idioma: deja de ser objeto cultural y se vuelve herramienta viva.

    Crear comunidad donde no había industria

    Hacer pop en lenguas originarias implica empezar sin infraestructura. No hay circuito, no hay radio, no hay playlist garantizada. La audiencia se construye desde cero. Por eso su proyecto se cruza con otros artistas que trabajan en totonaco, mixe, mazateco o mazahua.

    Las plataformas digitales, especialmente TikTok, han sido clave. No como escaparate, sino como quiebre del cerco mediático. El algoritmo pone la música frente a oídos que no estaban buscándola. Y funciona.

    Pop como resistencia alegre

    Azalea Báalam no propone una resistencia solemne ni discursiva. Lo suyo es más simple y más difícil: hacer canciones que celebren nuestras culturas relegadas. Al colocar el náhuatl y el maya en un registro cotidiano, emocional y contemporáneo, los saca del lugar de excepción.

    Su proyecto no habla solo del pasado indígena de México. Habla de su presente y futuro. De un país donde la diversidad lingüística y cultural resiste.

  • Bad Bunny y el Super Bowl como territorio cultural

    Bad Bunny y el Super Bowl como territorio cultural

    El show de medio tiempo del Super Bowl 2026 no fue un simple espectáculo aislado ni una vitrina de hits de perreo, sino que fue un relato condensado lleno de significados. En poco más de trece minutos, Bad Bunny convirtió el escenario más visto del mundo en un archivo vivo de identidad latina: territorio, idioma, migración, memoria y afectos.

    Nada estuvo ahí de manera aleatoria, sino que estuvo para decir algo, en una coyuntura repleta de racismo, discursos de derecha y Trump… gran amigo de Epstein, aunque lo quiera negar.

    ‘Tití Me Preguntó’ y el regreso al origen

    El arranque recreó un paisaje cotidiano de Puerto Rico: puestos, mercado, campo, trabajo manual. La vida ordinaria de la gente boricua.

    Benito apareció vestido de blanco, un color asociado a lo ceremonial y lo espiritual en muchas culturas. Boxeadores entrenando, joyería de plata, cocos, comerciantes. El mensaje inicial fue claro: esta historia empieza antes del éxito y fuera del centro.

    La pava y el jíbaro: el campo como símbolo político

    La presencia de la pava, el sombrero tradicional del campesinado puertorriqueño, no fue pornomiseria. La figura del jíbaro ha sido históricamente un símbolo de identidad, resistencia y arraigo frente a los procesos de urbanización, colonialismo y borrado cultural, el cual tristemente es muy visible actualmente por la gentrificación y las prácticas políticas y de negocio que la perpetúan.

    Llevar ese imaginario al Super Bowl —un espacio creado meramente para vender (muy turbio el comercial de Serena Williams, alch)— fue una forma de invertir jerarquías: el campo, tantas veces invisibilizado, ocupó el centro del mundo.

    La casita: hogar como estructura cultural

    La casita, ya presente en el universo visual de Bad Bunny, volvió a aparecer aquí como estructura narrativa, representando al hogar latino entendido como espacio donde se comparte.

    Ahí salieron Pedro Pascal, Karol G, Cardi B, Jessica Alba y Young Miko, etc. como una extensión de una comunidad que ha cruzado fronteras sin borrar origen.

    Lady Gaga y la colaboración sin traducción

    La aparición de Lady Gaga no respondió al gesto típico de “estrella invitada”. Funcionó como alianza simbólica. Interpretaron juntos Die With a Smile y Baile Inolvidable sin forzar idioma. Ya lo había dicho el Benito meses antes; “que aprendan español”.

    Ricky Martin y el diálogo generacional

    Ricky Martin apareció sentado en las sillas blancas asociadas al universo visual de Debí Tirar Más Fotos. La imagen no apeló a la nostalgia, sino al relevo: dos generaciones de la música masiva latina compartiendo escenario y celebrándose.

    La interpretación de Lo que le pasó a Hawái llevó al Super Bowl una de las letras más explícitas de Benito sobre desplazamiento, gentrificación y pérdida de territorio.

    La boda latina y la intimidad colectiva

    La boda simbólica incluyó códigos reconocibles para cualquier familia latina: música, celebración, exceso… hasta y un niño dormido en las sillas. Todos fuimos él, alch.

    Esto no solo era algo “estético”, sino la vida cotidiana puesta en escena. Un recordatorio de que la identidad también se construye en lo aparentemente insignificante e intrascendente.

    La Marqueta y la diáspora

    La aparición de La Marqueta remitió al mercado hispano de Nueva York, uno de los espacios donde la comunidad migrante ha sostenido idioma y costumbres lejos de casa. Fue un guiño preciso a la diáspora latina en Estados Unidos, como una red viva que jamás podrá ser silenciada por Trump, ICE o quien venga después.

    Que aprendan español

    La mayoría del show fue en español. En el contexto actual de Estados Unidos —marcado por discursos antiinmigrantes, redadas y criminalización del idioma— esa elección fue 100% política y muestra de que las voces hispanas jamás serán silenciadas, aunque el sistema gringo trate de invisibilizarlas.

    God Bless America, pero la real

    Cuando Bad Bunny dijo “God Bless America” y luego nombró países de América Latina (menos Belice LOL), el cantante sentenció a los gringos que América no es su nación, sino todo el continente y las diversas naciones que lo conforman.

    Amor, la fuerza universal

    El mensaje final, “La única cosa más poderosa que el odio es el amor”, remarca algo que Benito ha demostrado en sus conciertos y en esta etapa de su carrera: el odio y la agresividad solo engendran mal. Todos somos uno y lo hemos olvidado. Y la única forma de que el mundo esté en armonía es volviendo a vernos como uno mismo, algo así como la Teoría del Huevo, pero con perreo hasta el piso.