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  • Emilia Borlone le canta al amor bonito en “Mil Veces”

    Emilia Borlone le canta al amor bonito en “Mil Veces”

    En “Mil Veces”, la cantautora chilena Emilia Borlone le canta al amor bonito: ese que permanece cuando todo se tambalea, que abraza en medio del caos y que convierte la rutina en refugio. El sencillo, cuarto adelanto de su próximo LP debut, revela el pulso íntimo y emocional que definirá este primer trabajo discográfico.

    “Mil Veces” es una balada indie pop íntima y luminosa que celebra el amor bonito, ese que no desaparece ante las crisis, sino que se fortalece en ellas. La canción habla de elegir a alguien incluso en los días difíciles, de encontrar refugio en la cotidianidad compartida y de agradecer la presencia que transforma el caos en calma.

    El sonido se mueve entre lo análogo y lo orgánico, con arreglos sobrios que permiten que la voz y la letra ocupen el centro. Hay sensibilidad, nostalgia y una calidez que sostiene el mensaje sin caer en dramatismos. La consigna es clara: el amor bonito sí existe y merece ser elegido mil veces.

    El concepto visual y narrativo que acompaña el sencillo gira en torno a la luz en medio del desorden, la naturaleza y la ternura cotidiana. Más que una declaración grandilocuente, la canción retrata pequeños gestos que sostienen vínculos reales.

    Una voz que apuesta por la honestidad emocional

    Emilia Borlone ha venido construyendo una propuesta marcada por la vulnerabilidad y la cercanía. En sus sencillos anteriores, como “Quisiera Borrar”, “Quédate Adentro” y “La Joya”, la compositora explora emociones íntimas desde una estética sencilla y directa.

    Recientemente se presentó en el Foro del Tejedor, en la CDMX, donde interpretó estos temas junto a “Mil Veces”, acompañada por tres músicos e invitados como Pehuenche y Madame Récamier. La atmósfera del concierto reforzó el tono que atraviesa su proyecto: honestidad, intimidad y conexión directa con el público.

    Con “Mil Veces”, Emilia Borlone reafirma esa línea creativa y anticipa un álbum debut que promete profundizar en las emociones que, lejos del espectáculo, sostienen la vida cotidiana.

  • AnDy Daling: pop soviético para los camaradas del mundo

    AnDy Daling: pop soviético para los camaradas del mundo

    Los memes soviéticos y sobre la madre Rusia siempre son divertidos, más cuando nos recuerdan lo absurda que puede ser la concepción que las personas externas a esas culturas tienen sobre ellas. AnDy Darling aprovecha que ella sí tiene ese barrio y nos propone una música muy movida, chidita y con punch, con toques de camarada comunista.

    Anastasia Dunaeva (AnDy Darling pa’ los camaradas) llegó a mi algoritmo por casualidad… realmente ni idea por qué se manifestó, pero se ha convertido en una de mis artistas favs.

    Nació en Rostov-on-Don, una ciudad del sur de Rusia que, ella misma afirma, “solo los hablantes de ruso probablemente la topan”. Ahora radica en Los Ángeles (para variar), pero lejos de homogeneizarse y ser una cantante pop EDM del montón gringo, explota al máximo su herencia soviética para hacer música y sketches llenos de cotorreo.

    AnDy Darling escribió su primera canción a los 11 años, la cual se viralizó. En ese momento decidió irse por el camino del arte. A los 17 se mudó sola a la República Checa, pasó por bandas de rock, participó en The Voice, vivió en Seúl para probar el K-pop, volvió a Moscú y firmó con Warner Music Russia.

    Aunque parecía que ya la tenía resuelta, “sentía que estaba rozando el techo”. Ese “techo” fue lo que la hizo dejarlo todo, literalmente, y se mudó a Estados Unidos: primero Nashville, luego L.A., ahora Nueva York. Empezó desde cero. Otra vez (como la gente de webos alch).

    Durante sus primeros años en la tierra de Epstein, AnDy se dedicó a escribir para otros artistas sin sello ni publishing. Luego volvió a su propio proyecto.

    “Cold War Star” y la madre patria

    Hablar de sus canciones requiere muuucho texto (recomiendo “Never Enough” y “Gods With Us”), pero me voy a centrar en “Cold War Star”, su más reciente sencillo. Y sí, suena a soviético, y ese es el chiste.

    Esta canción es una forma de convertir su historia en música acelerada y atrabancada. La letra básicamente habla acerca de los estereotipos que los gringos y el mundo tienen de las personas originarias de los países soviéticos: que son frías, calculadoras, malignas y que siempre traen tracksuits.

    Tremendo rolón… lástima que dura menos de dos minutos.

    Con su música y en esta etapa de su proyecto, AnDy Darling está haciendo de su vida una obra de arte con tintes del brutalismo ruso y ritmos perfectos para tirar flow: “Mi vida es básicamente un experimento para ver si una chica rusa puede realmente convertirse en una estrella pop global.”

    Así que ya se la saben, vayan a escucharla. Muy pocos artistas usan su origen como motor creativo sin caer en una caricatura no irónica. Ella lo logra, porque AnDy Darling es clave.

  • Caloncho nos da una cátedra de chill con “Mangos”

    Caloncho nos da una cátedra de chill con “Mangos”

    Caloncho regresa con “Mangos”, un sencillo que mantiene su energía luminosa, pero la ligeramente la tensiona. Sigue estando el groove cálido que lo caracteriza, pero ahora hay una intención más marcada de empujar el ritmo y meterle músculo sin perder la sonrisa.

    Musicalmente, “Mangos” avanza sobre una base rítmica viva, bajo protagonista y melodías que fluyen con naturalidad. Suena muy reggae. Los versos tienen una cadencia relajada que lo ha hecho reconocible dentro del indie mexicano, pero, cuando entra el coro aparece una guitarra con distorsión que lo cambia todo (insert meme here) que le un toque rockerón.

    Si sumas eso con la voz de Caloncho (ligera, amable y casi despreocupada) obtienes una rolita muy rica para ecahr el coto con los panas de la oficina los viernes de azulitos y tarot.

    El videoclip, dirigido por Bernardo de Anda, aunque en una primera lectura podría parecer muy random, ya que disfrutas de la música agarra sentido.

    Literal es Caloncho en un paisaje desértico junto al mar: cactus, arena, cielo abierto. O está comiendo mangos, o está de chill en una moto en el desierto, andando o pasando el rato.

    El tránsito visual de la inmovilidad al movimiento refleja el corazón del track. “Mangos” no es solo una canción veraniega temprana (o de Semana Santa) con vibra tropical. Habla de reactivarse, de sentir la adrenalina después de una pausa larga. Esa sensación de volver a encenderse conecta con el momento exacto en que el coro se abre y la guitarra empuja todo hacia adelante.

    Con “Mangos” , Caloncho nos entrega un pequeño himno (dura menos de tres minutos nomms) perfecto para pasarla bien y disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, como una paseo, el arte de deambular y, obviamente, comerte un mango… gran plan dominguero.

  • Alysa Liu: la prodigio que cambió las Olimpiadas con alegría, pasión y Donna Summer

    Alysa Liu: la prodigio que cambió las Olimpiadas con alegría, pasión y Donna Summer

    Cuando Alysa Liu subió al podio olímpico en los Juegos de Invierno Milano-Cortina 2026, garcias a su épica una rutina al ritmo de la legendaria “MacArthur Park Suite” en la versión de Donna Summer, no solo rompió una sequía de 24 años sin oro estadounidense en patinaje artístico femenino; también redefinió cómo se puede alcanzar la excelencia (no sólo en el deporte) con una filosofía distinta: disfrutar del proceso en vez de vivir presionado por un resultado.

    Liu, de solo 20 años, se coronó como una heroína mundial, pues se ha convertido en un símbolo de cómo vivir bajo tus propios términos, teniendo dos mantras potentes: divertirse y hacer las cosas a tu manera.

    La expresión personal como estandarte

    Alysa Liu se ha ganado los corazones de todos no solo por su récord o la técnica impecable, sino por la forma en que aborda el patinaje como expresión personal y disfrute, lejos de la idea de perfección absoluta que domina el deporte. Al verla patinar uno (al menos yo) siente su energía de placer genuino, algo que rara vez se ve en el deporte… y en cualquier cosa creativa en general, pues se nos ha enseñado que hay que sufrir para merecer y lograr la “excelencia”.

    Alysa se retiró en 2022 por el desgaste mental y la presión competitiva, pero volvió con otra mentalidad: competir porque quería, por amor al arte (deporte). Esa ligereza se tradujo en mayor fluidez técnica, mejor manejo de la tensión y una conexión más orgánica con el público y el todo.

    “MacArthur Park”: el himno disco que convirtió el hielo en épica

    Verla patinar al ritmo de “MacArthur Park Suite” literal le cambió la vida a muchos y nos ha ayudado a reconectar con lo lúdico, lo hermoso y los procesos de la vida. La versión de la canción que uso es una pieza expansiva, dramática y cargada de crescendos… absoluto cine que plasmo con su sonrisa, energía y pasión.

    La vimos volver bajo sus propias reglas, con una mentalidad orientada al disfrute y al arte. Y, honestamente, alguien que se divierte nunca será vencido porque ya ganó. Como ella lo dijo, el oro fue algo casi secundario, porque ella fue a las olimpiadas a pasársela bien y compartir su arte con todos.

    Como dicen en los memes, literalmente Alysa Liu es el “Ubermensch” de Nietzche: ganó siguiendo sus propios valores, supero el resentimiento que llegó a desallar por el deporte, transformó la disciplina en disfrute y, lo más importante, vive con completa autenticidad.

    Grande Alysa.

  • Miranda Santizo y el pop que se atreve a ser frágil

    Miranda Santizo y el pop que se atreve a ser frágil

    Miranda Santizo abrirá los conciertos de Kali Uchis en México. Y, más que una telonera en un tour grande, es una compositora que ha construido un pop incómodo: melodías claras, confesiones directas y una narrativa que no romantiza el caos emocional, lo pone sobre la mesa… aunque le duela a la raza.

    Su música habita ese territorio donde el amor no explota en drama, sino que se descompone lentamente. En ARMADURA (2024) trabajó la idea de la defensa emocional como reflejo generacional: orgullo como escudo, distancia como estrategia, frialdad aprendida. No era un disco de victimismo, sino de contención.

    De la armadura al consuelo

    Con el EP consuelo (5 de marzo de 2026), el movimiento es claro. Los sencillos “otravezmepusemal”, “un g que no siente” y “te doy igual?” apuntan a una escritura más expuesta.

    La producción mantiene una base pop sólida, pero el centro es la vulnerabilidad. No hay discurso de superación instantánea; hay error, insistencia y reconocimiento del desgaste emocional.

    Esto es algo rico en la actualidad, pues el pop mexicano suele dividirse entre la fórmula urbana genérica y el indie que a veces está muy random. Miranda ocupa un punto intermedio poco común con sus canciones accesibles que no sacrifican conflicto interno.

    Abrir para Kali Uchis es una plataforma durísima para Miranda, muy ad hoc con el perreo íntimo y pegadito de la Kali.

  • Ice Nine Kills: metalcore con muchos navajazos de slasher

    Ice Nine Kills: metalcore con muchos navajazos de slasher

    Hay bandas que escriben sobre emociones. Otras sobre política. Ice Nine Kills hace música sobre asesinatos ficticios, casas embrujadas y payasos homicidas… tu bro el Art o el payaso Eso.

    Su proyecto consiste en tomar películas de terror y convertirlas en canciones estructuralmente narrativas, casi como si tradujeran el lenguaje del cine al metalcore. Como mini resúmenes de YouTube, pero chidos y sin chistes todos tontos.

    El disco que los puso en el mapa masivo fue The Silver Scream, el cual es un catálogo slashers clásicos convertidos en metalcore. Cada canción toma una película específica y la desarma: personajes, escenas, diálogos, clímax.

    No es solo mencionan al Freddy o al Michael Myers, sino que traducen su historia en riffs y breakdowns. Spencer Charnas, el vocal, es un fan enfermo del horror y entiende cómo funciona el miedo como ritmo narrativo.

    En The Silver Scream 2: Welcome to Horrorwood la cosa se volvió todavía más maquiavélica. No solo siguieron adaptando películas; armaron un universo propio con videoclips conectados, asesinatos ficticios y una trama tipo slasher alrededor de la banda.

    El resultado no es un homenaje genérico sino convertir el cine en estructura musical. Si la película es psicológica, la canción respira y se tensa. Si es gore directo, los riffs van al cuello.

    Y en vivo no se guardan nada. Maquillaje, utilería, sangre falsa, puro teatro del divertido. Spencer Charnas ha dicho en entrevistas que el horror le permite no crecer nunca, quedarse en ese espacio donde lo grotesco y lo lúdico conviven. La banda opera bajo esa lógica: abrazan el exceso. Mientras otras bandas hablan de demonios abstractos o traumas genéricos, Ice Nine Kills te dice exactamente de qué película está hablando y hace que se te antoje ir a verla.

    Eso es lo que los separa del resto del metalcore. Básicamente, son fans que llevaron su afición por el terror a otro terreno artístico.

  • Los Askis: cumbia andina, sabor y resistencia

    Los Askis: cumbia andina, sabor y resistencia

    Los Askis son GOD. Esa mezcla de música andina, cumbia y romanticismo no es solo la fórmula perfecta para sacar los prohibidos en las bodas, en la calle o donde sea que suenen esas zampoñas descendidas del cielo; también es una muestra ferviente de resistencia cultural que celebra nuestras raíces y herencia de la mejor manera: con música tremenda.

    Los orígenes de Los Askis se remontan a 1994. Ese año, además del Error de Diciembre, Miguel Hidalgo y compañía arrancaron un proyecto con el que querían alejarse del tropical estándar y mirar mucho más al sur del continente. Fusionaron quenas, charangos y zampoñas con la cumbia para dar origen a la cumbia andina mexa, un sonido que no existía formalmente en el panorama popular mexicano.

    Su statement fue musical y estético. ¿Qué mejor forma de darle más sabor a esa ricura que vistiendo ponchos y mezclando referencias visuales andinas con mexicas para gestar una identidad que celebra lo prehispánico, más en un contexto en el que lo masivo aspiraba a parecerse a lo gringo o europeo? Incluso “askis” significa “amigo” en otomí.

    Rolones como “Amor Regresa”, “Vienes y Te Vas” y “Amigos Nunca” siguen siendo parte del cancionero por excelencia de cualquier celebración. Sus letras, aunque cursis en una lectura superficial, exploran la psique, la condición humana y esas cosas internas que hacen que la gente se aferre al dolor… o a la idealización de lo que fue el amor. Migajerismo le dicen ahora.

    La cumbia andina como resistencia cultural

    En lo personal, mi amor por Los Askis nació gracias a mi padre. Tocaba en una rondalla y de repente cambiaban la trova por canciones andinas como “El pájaro chogüí” y “El cóndor pasa”. En su momento tenía que soportarlas, pero con los años aprendí a apreciar su construcción y su importancia cultural. Bueno, y si les metes cumbia… uffas. Nunca pude tocar la zampoña, btw.

    Es obvio que mucha gente siente algo parecido. No por nada Los Askis reunieron a más de 60 mil personas cuando se presentaron en diciembre pasado en el Zócalo.

    La cumbia andina mexicana de Los Askis es un espejo de identidad, tanto nacional como latinoamericana. Al incorporar quena, zampoña y charango dentro de una estructura bailable masiva, el grupo no solo creó un subgénero; activó una memoria cultural dentro del circuito popular.

    La música no es neutra: moldea y refleja identidades, articula narrativas históricas y reafirma pertenencias. Por eso la propuesta de Los Askis funciona como una afirmación simbólica de nuestra raíz latinoamericana e indígena. Además, fueron de los primeros grupos del género en grabar con disqueras importantes y en exportar su sonido.

    Los Askis, en cada uno de sus shows, realizan un acto de preservación activa y resistencia colectiva. Mantienen vivos, de cierta manera, los rituales y sonidos de nuestros antepasados y los legitiman en un mundo que constantemente intenta borrar o minimizar las identidades culturales no blancas.

    Así que, arriba Los Askiiiiiiiiiiiiiiis ¡Ajajaajajaaayyyyy!

  • The Amazing Devil: folclor, misticismo y teatro emocional

    The Amazing Devil: folclor, misticismo y teatro emocional

    Cuando artistas multidisciplinarios se unen para crear, por lo general salen cositas muy interesantes, y justo eso es The Amazing Devil: un dúo musical alternativo británico formado por Joey Batey y Madeleine Hyland en Londres, que suena místico y teatral por todo el background cultural y creativo que suman sus componentes.

    Su propuesta trasciende lo convencional del folk y lo convierte en un paisaje sonoro teatral y profundamente narrativo. Esto porque Joey y Madeleine se conocieron trabajando como actores en la Royal Shakespeare Company. Y bueno, se nota un chingo en sus composiciones repletas de emociones intensas, historias personales y atmósferas con tintes esotéricos.

    Musicalmente, The Amazing Devil ha sido descrito como una banda de folk alternativo dramático y lírico, cuyo sonido mezcla guitarras acústicas y eléctricas, piano, cello, flauta y percusiones que emergen desde lo orgánico y lo teatral. Aunque etiquetados como alt-folk, ese mote les queda chico: sus canciones pueden comenzar con melodías suaves y acústicas para después transformarse en arcos sonoros épicos o hipnóticos, como si cada tema fuera un cuento o mito musical en sí mismo.

    Sus letras y composiciones evocan paisajes, oníricos, emocionales y simbólicos, que se sienten tanto personales como universales: historias sobre relaciones, pérdidas, sueños y dolor que se acercan a lo simbólico y a lo arquetípico (bien jungiano el bisne). Lit con sus canciones recorres territorios narrativos intensos y oníricos, con un lirismo que recuerda a fábulas.

    Desde su álbum debut Love Run (2016) hasta The Horror and the Wild (2020) y Ruin (2021), el grupo ha ido consolidando una estética sonora que mezcla relatos teatrales con sensibilidad folk, llevada a un nivel donde cada canción funciona casi como un relato independiente, con inicio, nudo y desenlace emocional. Las letras están impregnadas de juego de palabras, metáforas oscuras y una narrativa que a menudo mezcla lo cotidiano con lo poético o lo inquietante.

    Su música también tiene una base performativa. El hecho de que ambos miembros provengan del teatro hace que esa estructura narrativa se note en sus temas. Es delicioso sentir cómo la vocalidad y la instrumentación confluyen en una especie de discurso dramático y místico en su intensidad expresiva.

    The Amazing Devil se ha convertido en una banda de culto. Y, lastimosamente, tal parece ser que sus fans van a tener que esperar un milagro o llamado mágico, pues desde 2023 lo único que se sabe de ellos es que anunciaron que estaban trabajando en su siguiente disco.

    Shout out a la Xime por enseñarme esta banda, la define como “música de brujitas”.

  • Lyria 3 de Google y la erosión del oficio musical

    Lyria 3 de Google y la erosión del oficio musical

    Google presentó Lyria 3, el nuevo modelo de música generativa desarrollado por Google DeepMind, capaz de crear canciones completas (con letra, voz e instrumental) a partir de un prompt o incluso de una imagen subida por el usuario. La herramienta está integrada en Gemini y marca un paso más en la carrera por automatizar la creatividad (turbio).

    Según ha explicado Google, Lyria 3 no solo “mejora” la calidad del audio respecto a versiones anteriores, sino que introduce capacidades multimodales: puede “interpretar” imágenes y convertirlas en piezas musicales coherentes con la atmósfera visual. El salto no es técnico únicamente. Es conceptual.

    O sea, muy chido y todo, pero la IA está haciendo aquello que, en teoría, íbamos a hacer nosotros tras poner a chambear a los robots: el trabajo creativo. Y eso no nos gusta a muchos por las implicaciones éticas y artísticas que y tendrá.

    En 2023 y 2024, más de 200 artistas, como Billie Eilish y Stevie Wonder, firmaron una carta pública impulsada por la Artist Rights Alliance exigiendo regulaciones claras sobre el uso de IA en la música y denunciando el entrenamiento de modelos con obras protegidas sin consentimiento explícito.

    La preocupación no es hipotética: varias investigaciones de medios como Rolling Stone y The Guardian han documentado cómo modelos generativos han sido entrenados con grandes volúmenes de música existente, lo que ha desatado litigios en Estados Unidos y Europa.

    Además, el caso de canciones generadas por IA que imitaban voces de artistas, como FlowGPT que hizo llorar a Bad Bunny (aunque sí tenía unos temazos, la verdad) evidenció que la tecnología ya te puede reemplazar, sorta. Bueno, y si lo sumas con los deep fakes, las posibilidades son muuuuy turbias.

    Lyria 3 sí va a ser una herramienta divertida que te permita crear una balada sobre tu perro cojo o un perreito bien marrano basado en una de tus fotos familiares. Incluso le va a brindar posibilidades de creación a quienes no tienen conocimientos ni educación musical. Pero a qué costo.

    ¿Desaparecerán los músicos? claro que no, pero lo que sí sucederá es una erosión gradual del valor del oficio. La música hecha por humanos (al igual que cualquier expresión artística) implica tiempo, aprendizaje, error, vida y contexto. La música generada por IA implica velocidad, eficiencia y predicción estadística basada en patrones previos.

    Cuando cualquiera puede generar una “canción profesional” en segundos sin saber armonía, sin tocar un instrumento y sin escribir una línea, la experiencia artística se transforma en producción de contenido. El proceso deja de importar. Solo importa el resultado inmediato. Pero, seamos honestos, disfrutar del proceso es lo que le da sabor a la vida misma.

    No obstante, da curiosidad ver qué será el nuevo Tralalero Tralalá en versión auditiva. ¿Nos acercamos cada día más a una distopía tecnológica? Ya estamos ahí, viejx. Pero, al menos queda un consuelo: la IA jamás superará lo random de la mente mexicana, alv viejones.

  • Carpenter Brut acelera con “Speed or Perish”: synthwave cyberpunk bien caótico

    Carpenter Brut acelera con “Speed or Perish”: synthwave cyberpunk bien caótico

    Carpenter Brut no hace canciones, construye escenas caóticas de acción e historias en formato sonoro. Y en “Speed or Perish”, el tercer sencillo de Leather Temple, lo deja claro: esto es nuevo cyberpunk que le mundo necesitaba: colores neón, explosiones, sintos durísimos y resistencia ante el sistema.

    Franck Hueso, el Carpenter Brut, lleva más de una década construyendo un universo donde el synthwave no es estética retro que solo suena bonito, sino que plasma la tensión, el metal, distopía en fusión con el terror, el slasher y la ciencia ficción, en especial el cyberpunk: ciudades arrasadas, máquinas dominando el espectáculo y humanos convertidos en combustible del entretenimiento.

    “Speed or Perish” no tiene letra porque no la necesita. Es instrumental y se te instala directo en el cerebro: sintetizadores propulsivos, golpes electrónicos, guitarras distorsionadas y un ritmo acelerado que no baja la velocidad… el sueño de todo tdahero.

    El videoclip es dirigido por Seth Ickerman y es una joya: muestra una masacre a alta velocidad: cuchillas, disparos, choques y el consumo de la vida humana como insumo del entretenimiento y el control de masas. La cámara vertiginosa no se detiene y la sangre no se estiliza. Es una distopía donde la adrenalina es la narrativa y el caos es la única constante.

    La canción forma parte de Leather Temple, disco que sale el 27 de febrero y cierra la trilogía conformada por Leather Teeth y Leather Terror.

    Musicalmente, Leather Temple promete un sonido más rítmico, más directo y más saturado, con una atmósfera noventera electro-industrial que conecta con el ADN cyberpunk clásico: beats afilados, capas distorsionadas y una sensación permanente de colapso inminente. Cada track funciona como una secuencia dentro de un mundo que ya está cayendo.

    Carpenter Brut no redefine el synthwave: él es el synthwave. Además, lo empuja hacia el metal industrial y lo instala en un paisaje cyberpunk donde la velocidad es la única droga que necesitamos.

    100/10 alch.