Miranda Santizo abrirá los conciertos de Kali Uchis en México. Y, más que una telonera en un tour grande, es una compositora que ha construido un pop incómodo: melodías claras, confesiones directas y una narrativa que no romantiza el caos emocional, lo pone sobre la mesa… aunque le duela a la raza.
Su música habita ese territorio donde el amor no explota en drama, sino que se descompone lentamente. En ARMADURA (2024) trabajó la idea de la defensa emocional como reflejo generacional: orgullo como escudo, distancia como estrategia, frialdad aprendida. No era un disco de victimismo, sino de contención.
De la armadura al consuelo
Con el EP consuelo (5 de marzo de 2026), el movimiento es claro. Los sencillos “otravezmepusemal”, “un g que no siente” y “te doy igual?” apuntan a una escritura más expuesta.

La producción mantiene una base pop sólida, pero el centro es la vulnerabilidad. No hay discurso de superación instantánea; hay error, insistencia y reconocimiento del desgaste emocional.
Esto es algo rico en la actualidad, pues el pop mexicano suele dividirse entre la fórmula urbana genérica y el indie que a veces está muy random. Miranda ocupa un punto intermedio poco común con sus canciones accesibles que no sacrifican conflicto interno.
Abrir para Kali Uchis es una plataforma durísima para Miranda, muy ad hoc con el perreo íntimo y pegadito de la Kali.

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