Cuando Alysa Liu subió al podio olímpico en los Juegos de Invierno Milano-Cortina 2026, garcias a su épica una rutina al ritmo de la legendaria “MacArthur Park Suite” en la versión de Donna Summer, no solo rompió una sequía de 24 años sin oro estadounidense en patinaje artístico femenino; también redefinió cómo se puede alcanzar la excelencia (no sólo en el deporte) con una filosofía distinta: disfrutar del proceso en vez de vivir presionado por un resultado.
Liu, de solo 20 años, se coronó como una heroína mundial, pues se ha convertido en un símbolo de cómo vivir bajo tus propios términos, teniendo dos mantras potentes: divertirse y hacer las cosas a tu manera.
La expresión personal como estandarte
Alysa Liu se ha ganado los corazones de todos no solo por su récord o la técnica impecable, sino por la forma en que aborda el patinaje como expresión personal y disfrute, lejos de la idea de perfección absoluta que domina el deporte. Al verla patinar uno (al menos yo) siente su energía de placer genuino, algo que rara vez se ve en el deporte… y en cualquier cosa creativa en general, pues se nos ha enseñado que hay que sufrir para merecer y lograr la “excelencia”.
Alysa se retiró en 2022 por el desgaste mental y la presión competitiva, pero volvió con otra mentalidad: competir porque quería, por amor al arte (deporte). Esa ligereza se tradujo en mayor fluidez técnica, mejor manejo de la tensión y una conexión más orgánica con el público y el todo.
“MacArthur Park”: el himno disco que convirtió el hielo en épica
Verla patinar al ritmo de “MacArthur Park Suite” literal le cambió la vida a muchos y nos ha ayudado a reconectar con lo lúdico, lo hermoso y los procesos de la vida. La versión de la canción que uso es una pieza expansiva, dramática y cargada de crescendos… absoluto cine que plasmo con su sonrisa, energía y pasión.
La vimos volver bajo sus propias reglas, con una mentalidad orientada al disfrute y al arte. Y, honestamente, alguien que se divierte nunca será vencido porque ya ganó. Como ella lo dijo, el oro fue algo casi secundario, porque ella fue a las olimpiadas a pasársela bien y compartir su arte con todos.
Como dicen en los memes, literalmente Alysa Liu es el “Ubermensch” de Nietzche: ganó siguiendo sus propios valores, supero el resentimiento que llegó a desallar por el deporte, transformó la disciplina en disfrute y, lo más importante, vive con completa autenticidad.
Grande Alysa.
